domingo, abril 17, 2011

Nos hemos encontrado la autopista cortada.

Los fantasmas custodian la barricada amenazantes: hace ya tiempo que venían rondando, que se dejaban ver para provocar algún tímido amago, para intentar pillarnos a contrapié.

Pero hoy nos hemos levantado con el fuego, la autopista cortada.

Y debemos explorar los bosques de los alrededores para lograr escapar. Parece que solamente podemos perdernos por separado, investigar en direcciones que no nos encontrarán.

Se me caen las reflexiones al suelo viendo cómo saludas desde lejos, cada vez más lejos.

Ojalá encuentres senderos maravillosos por ese bosque, en ese caminar. Y que llegues a algún merendero escondido: con un riachuelo, y una buena comida llena de tortilla, salsa picante y sirope de chocolate; y regada con toneladas de margarita y risas.

Que en ese caminar vivo, como solamente tú podrías hacerlo, encuentres la boca llena de madreselvas, los peces, ese olor dulce a fragancia oscura.

Que sonrías y te comas ese mundo que tienes ante ti, y que puedes moldear y romperlo, hasta hacerlo más manejable, más humano, más auténtico.

Que sonrías y saltes y lleves la alegría a todos los rincones; como cuando este indio que te escribe aún era un loco, y bailabais hasta el amanecer consiguiendo que esos sueños guardados con celo, se erigieran en realidades.

Que muestres al mundo esa mirada que, después de tiempo, guerras y desvaríos, guarda toda la grandeza de la vida.

sábado, abril 09, 2011

"Se nos iba la vida"

"Hemos crecido con libros y poemas: devorando cronopios y parando en cualquier lugar de la autopista a hacer tiempo, a vivir la vida, mientras la barba se me iba haciendo más fuerte e inaccesible.

Hemos bebido de todos los cañeros del deseo, en todas las barras donde parecía que el futuro estaba abierto, que era desconcertante, sí, pero seguía siendo tuyo. A algunos los golpes les han ido abriendo los ojos; si cuando teníamos quince años alguien nos hubiera interrumpido en nuestros ratos de alcohol y de sueños y les hubieran contado cómo sería hoy su vida, probablemente se habrían escapado, y hoy estarían conduciendo camiones en carreteras que no llevan a nada humano, allá por Alemania o cualquier otro país que nunca nos había llamado la atención.

(Hoy de ésos sitios desconocidos nos llegan las recetas, pero eso es otra historia...).

Tengo una caja aquí en el salón llena de literatura (al lado de esa guitarra que me agencié un día y que aún no he tenido habilidad de hacerla funcionar). La literatura que me ha puesto en pie, que me ha hecho crecer la barba, los orgasmos y las ganas de vivir.

Caen bombas en unas partes y desilusiones en otras; futuros quemados en todos los pueblos por señores que manejan el mundo a su antojo, que ponen y quitan, que rompen el sueño de pan, vino y rosas.

Hay que llenar las esquinas de literatura y de lucha. Para que los chavales puedan continuar juntándose y riéndose y generando sueños. Para que ningún señor encorbatado rebosante en sucio dinero les cierre puertas y las deje perdidas en esta inmensidad inhumana que han generado.

Para que comencemos a vivir nuestra propia historia y nunca más nos creamos sus cuentos..."