viernes, agosto 13, 2010

"De la noche del paradero renacías al sol..."

"No me importa hacerme largas horas de carretera para encontrarte.

Ni siquiera tener que lidiar con la bolsa de magdalenas que el hombre dormido a mi lado ha desparramado por todo el asiento (al mismo tiempo que maldice al conductor por obligarnos a parar en Oviedo).

Una parada técnica que los pasajeros recibimos con desagrado (más aún la clase extraña de gente que cogemos este autobús en concreto, ya pasadas las doce de la noche). Pero a mí, hoy, no me importa.

Soy un viejo conocido de esta linea Tuy-Irún que recorre todo el norte del Estado. ¿Existirán realmente estos lugares? ¿o serán una pura invención para que a aquellos que siempre nos quedamos en paradas intermedias nos entre la intriga y las ganas de saber cómo será el principio y cómo será el fin de este viaje en el que compartimos unas horas?

Sea como sea, al menos puedo asegurar que el viaje existe.

Está bien el viaje, cuando persigue ciertos objetivos. Mucho más el trayecto de ida, que une incertidumbre, deseo y un poco de vuelco en el estómago: ¿qué cara pondrás cuando me veas aparecer? ¿cómo lograré atravesar todo ese gran hipermercado lleno de consumismo compulsivo sin que me detectes hasta tenerme justo en frente?

Son muchas preguntas, y muchos sentidos activos y en guardia; debo hacer piruetas para no encontrarme a nadie conocido y que desvele mi posición. Aparezco ante ti, de repente, y esbozas una sonrisa, una sonrisa que responde, que lo dice todo. El viaje merece la pena, pienso para mis adentros.

Y en los vinos, mientras esperamos a que el autobús llegue al andén, nos hablamos, nos besamos, nos contamos y no paramos ni por un segundo de sonreír...

Y piensas que estoy loco, preciosa, y, probablemente, estés acertada, pero aún así hablamos de planes y sueños e historias que a cualquier persona 'decente' le perturbarían las noches y los fantasmas.

Me subo al autobús feliz: compartimos vinos y sueños, y te despides con esa sonrisa.

(Tienes razón. Estoy rematadamente loco. Me gusta...)"

domingo, agosto 08, 2010

"Mi cabeza no asimila lo que cambia en un segundo mi concepto de alegría"

"Siempre supe que las clases apresuradas eran un error; aprenderlo todo en el último minuto, deprisa, al ritmo del golpe y los sustos.

Nadie dijo nunca que fuera un mago de las estructuras. Nunca me lo creí. Pero de eso, a la realidad, hay un paso muy grande.

El mundo se desmorona, se cae a pedazos, poco a poco. Cuesta que llegue la poesía, los dioses o una bendita llamada que te despierte a las seis de la mañana.

No soy más que un aprendiz que observa cómo a su castillo de naipes se le caen todos los triunfos..."

Mi canción definitiva - Luis Ramiro

martes, agosto 03, 2010

"De cómo rebelarse ante el olvido"

"Siempre, siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti.

Pasarán los años y el tiempo; se romperán por fin los relojes, se descubrirán nuevas formas de recordarnos que todo fluye, todo pasa y todo queda.

Se cruzarán los sueños en esa misma avenida, y quizá no tendrán nada que contarse. Quizá se aparten la cara, como al viejo conocido que te encuentras y no tienes ganas de explicarle cómo te va la vida.

No importa.

Tú siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti.

Eso es lo único real: lo que guarda, por siempre, el sabor del beso del reencuentro.

Y cuando el tiempo venga a hacernos daño, acuérdate de lo que un día escribí pensando en ti, como ahora pienso..."