sábado, enero 16, 2010

"El día en ocasiones amanece entre lluvia, y los cuervos, cobardes huidos, han traído con ellos los nubarrones, la mala sangre y el insomnio.

Como un poema ininteligible de Ginsberg, las calles se bloquean, se encharcan, pero dan pasos agigantados.

(Va a acabar siendo cierto que nacimos en la noche)

Y recurrimos a los poemas de los otros: para vencer las penas, llorar las tristezas, reirse de los cuervos, los nubarrones, y los fantasmas que te empujan por el abismo y no te dejan dormir.

Dicho esto, la noche continúa siendo negra.

Como contara el Viejo Antonio, el negro abarca todos los colores. Como la noche, más oscura que de costumbre, pero que deja vislumbrar pequeños amagos de luz. Sí, somos parte de la noche...

Pero la luz llegará, como llegará la utopía, no porque venga sola (eso sería mucho más surrealista si cabe), vendrá porque ya la estamos trayendo...

Y llega en forma de un beso, de un mordisco loco entre el cuello y la espalda... Y también, por qué no, en una mirada cómplice, en la lucha decidida y compartida, o en las tazas de chocolate caliente y las señales de humo...

Definitivamente, nacimos de la noche, eso ya nadie puede negarlo. Podemos releer a Cortázar, sorprendernos con un verso (muy) loco de Ginsberg, perdernos en tu sonrisa (preciosa)...

Y en esta noche que es más nuestra que nunca, disfrutar de la luz..."