jueves, diciembre 02, 2010

"Ahogando las dudas"

"Con los primeros calores de la temporada, me tocó retornar. Hoy, entre el frío que amenaza y ataca, y la distancia, los huesos parecen menos firmes, cuesta mantenerlos en pie.

Hace un frío del carajo en esta ciudad que destruye y deja sin palabras.

Y aquí dentro se mueve una cadencia, un pequeño ritmo que me trae olor a melancolía, a estos besos que busco entre los planes y la esperanza que me mantienen.

Hoy toca lidiar con el frío, la espera y también contra uno mismo: los miedos, las debilidades que quieren resucitar, la soledad en ese bar que siempre me gustaría ver lleno, siempre contigo.

En poco tiempo, volverán las tardes de calor. Y nos reiremos de todo esto, mientras bañamos los recuerdos en vino y olvidamos el momento, la necesidad, de salir de la cama.

Hasta entonces, sigue nevando sobre la ciudad. Sigue el frío empeñado en cubrirla de blues.

Suena en algún sitio: Va a salir mi tren, ya puedo oler tu ciudad..."

viernes, noviembre 12, 2010

"Recuperar la voz"

"Solamente soy un chico que quiso abrir sus pensamientos al mundo.

Y el mundo sigue peligroso ahí fuera y, en ocasiones, se vuelve también inseguro aquí dentro.

Parece que perdí el fuego y la palabra mientras el mundo persigue a esos pequeños y rebeldes, revolucionarios amaneceres.

Ya es hora de recuperar la voz, de desempolvar el sueño.

Nuestras voces siguen graves y seguras de sí mismas (aunque quizá lo hubiéramos olvidado por la densidad de la contaminación).

Afuera los cuervos huyen, temerosos, porque saben que, al fin, la tierra nunca más estará callada..."

miércoles, septiembre 22, 2010

"Yo por ellas madre y ellas por mí"

"Queda una semana para jugarnos al todo o nada un futuro social muy, muy complicado, una vida que como no queramos pelear por ella, nos vamos a dar cuenta, cualquier día de estos, que, finalmente, ya nos han robado la poca que nos quedaba.

Yo tampoco soy amigo de sindicatos, ni de sus clientelismos, ni sus dineros malgastados y no me hace ninguna gracia ese papel desmovilizador y también, por qué no, alienante que han tomado y han hecho suyo.

Ni el servilismo ante el Estado y los grandes poderes económicos que tanto en este país como en el resto de este empobrecido planeta se dedican a hacer y deshacer a sus anchas.

Pero el caso es que nos la jugamos: desde los que somos precarios y en menos de nada estaremos en la calle en busca de otro trabajo precario... y vuelta a empezar; hasta los que tienen su sustento medio-asegurado, y ven como poco a poco les van comiendo más y más camino, más derechos, más vida en definitiva.

El día 29 no se va a salvar el mundo de su ruina; ni cuando acabe la huelga ya estará viva la revolución social, ni trabajaremos las tres horas que decía Lafargue, ni dedicaremos la mayor parte del día a los placeres, los amores ni la literatura.

Porque una jornada de huelga es una única jornada de huelga. Y entonces, ¿para qué tiene que servir este 29 de Septiembre? Pues para que sea el principio de una movilización general, no simplemente para conseguir una mesa de negociación donde los sindicatos mayoritarios van a seguir bajándose los pantalones.

Ojalá sirva esa jornada de huelga para empezar a darnos cuenta de que algo debemos hacer cuando se vulneran nuestros derechos una y otra vez.

Dice Galeano que nos mean y los periódicos dicen que llueve; y eso es lo que está pasando. No ahora, sino continuamente.

Y ya es hora de que luchemos por nuestra dignidad o nos la acabarán arrebatando definitivamente."

(Os recomiendo leer este artículo: 'Panfleto para después de una huelga'. Lo dice todo.

viernes, agosto 13, 2010

"De la noche del paradero renacías al sol..."

"No me importa hacerme largas horas de carretera para encontrarte.

Ni siquiera tener que lidiar con la bolsa de magdalenas que el hombre dormido a mi lado ha desparramado por todo el asiento (al mismo tiempo que maldice al conductor por obligarnos a parar en Oviedo).

Una parada técnica que los pasajeros recibimos con desagrado (más aún la clase extraña de gente que cogemos este autobús en concreto, ya pasadas las doce de la noche). Pero a mí, hoy, no me importa.

Soy un viejo conocido de esta linea Tuy-Irún que recorre todo el norte del Estado. ¿Existirán realmente estos lugares? ¿o serán una pura invención para que a aquellos que siempre nos quedamos en paradas intermedias nos entre la intriga y las ganas de saber cómo será el principio y cómo será el fin de este viaje en el que compartimos unas horas?

Sea como sea, al menos puedo asegurar que el viaje existe.

Está bien el viaje, cuando persigue ciertos objetivos. Mucho más el trayecto de ida, que une incertidumbre, deseo y un poco de vuelco en el estómago: ¿qué cara pondrás cuando me veas aparecer? ¿cómo lograré atravesar todo ese gran hipermercado lleno de consumismo compulsivo sin que me detectes hasta tenerme justo en frente?

Son muchas preguntas, y muchos sentidos activos y en guardia; debo hacer piruetas para no encontrarme a nadie conocido y que desvele mi posición. Aparezco ante ti, de repente, y esbozas una sonrisa, una sonrisa que responde, que lo dice todo. El viaje merece la pena, pienso para mis adentros.

Y en los vinos, mientras esperamos a que el autobús llegue al andén, nos hablamos, nos besamos, nos contamos y no paramos ni por un segundo de sonreír...

Y piensas que estoy loco, preciosa, y, probablemente, estés acertada, pero aún así hablamos de planes y sueños e historias que a cualquier persona 'decente' le perturbarían las noches y los fantasmas.

Me subo al autobús feliz: compartimos vinos y sueños, y te despides con esa sonrisa.

(Tienes razón. Estoy rematadamente loco. Me gusta...)"

domingo, agosto 08, 2010

"Mi cabeza no asimila lo que cambia en un segundo mi concepto de alegría"

"Siempre supe que las clases apresuradas eran un error; aprenderlo todo en el último minuto, deprisa, al ritmo del golpe y los sustos.

Nadie dijo nunca que fuera un mago de las estructuras. Nunca me lo creí. Pero de eso, a la realidad, hay un paso muy grande.

El mundo se desmorona, se cae a pedazos, poco a poco. Cuesta que llegue la poesía, los dioses o una bendita llamada que te despierte a las seis de la mañana.

No soy más que un aprendiz que observa cómo a su castillo de naipes se le caen todos los triunfos..."

Mi canción definitiva - Luis Ramiro

martes, agosto 03, 2010

"De cómo rebelarse ante el olvido"

"Siempre, siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti.

Pasarán los años y el tiempo; se romperán por fin los relojes, se descubrirán nuevas formas de recordarnos que todo fluye, todo pasa y todo queda.

Se cruzarán los sueños en esa misma avenida, y quizá no tendrán nada que contarse. Quizá se aparten la cara, como al viejo conocido que te encuentras y no tienes ganas de explicarle cómo te va la vida.

No importa.

Tú siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti.

Eso es lo único real: lo que guarda, por siempre, el sabor del beso del reencuentro.

Y cuando el tiempo venga a hacernos daño, acuérdate de lo que un día escribí pensando en ti, como ahora pienso..."

sábado, julio 24, 2010

"No hay escapatoria a estas horas que retumban y rompen mis pensamientos.

Parece que ese reloj enorme que tiene la vecina en la entrada se ha empeñado en conseguir que los minutos pasen lentamente: y es que el tiempo procura llevarte la contraria la mayor parte de las ocasiones.

Esa campanita que viene y va; y es que, ¿suena cada hora?, ¿lo hace cada treinta minutos? Yo diría que no da respiros ni siquiera de cuartos de hora.

¿Para qué se harán todavía esos relojes? ¿Por qué la vecina no se dará cuenta de que perturba los sueños de toda la comunidad?

Soy intransigente; pido perdón. Pero odio hasta el sonido tímido del Casio.

El tiempo es parte de todo: hasta ahí bien.

Pero, ¿qué necesidad tenemos de convertirlo en ruido, en continuo recordatorio de que fluye y transcurre y nos lleva?

Yo propondría reunir todos los relojes en la plaza del pueblo, y prender fuego. Más bien sería un sueño fantástico de éstos que me nacen cuando consigo abstraerme de las campanitas.

Sin embargo, ahora no puedo ni idear planes maléficos que acaben con el tiempo.

¿Por qué se han tenido que aliar, esta noche, los pensamientos que atormentan y el incesante ruido del reloj de mi vecina?

Prometo no abrirle la puerta la próxima vez que venga en busca de sal o cualquier otra especia.

Solamente quiero pensar en paz".

miércoles, julio 14, 2010

"Golpe a golpe"

"Miedo.
Ésa parece ser la palabra. Ése parece ser el sentimiento.

Y las entrañas despiertan saturadas de miedo: nadie nos habló nunca de las inseguridades de pasos en falso y futuros más que inciertos.

Las puertas se cierran. Es su turno.

Acabar la carrera sonaba interesante desde la lejanía, cuando parecía que estos años serían una eternidad.

Esa eternidad se ha quedado en nada pero a la vez en todo: es lo que ocurre cuando te la bebes segundo a segundo, como si cada uno de ellos fuera el último.

No hacía falta que nadie nos explicara nada. El miedo es síntoma de lo desconocido, de los horizontes que se abren ante nosotros, de los que no van a parar de presentarse.

Es síntoma de que estamos vivos y de que queremos saborear hasta el último momento de lo que venga por delante.

Golpe a golpe.
Sueño tras sueño.

Seguimos en la lucha..."

martes, julio 13, 2010

"Otro gallo cantaría"

"Si las calles siempre estuvieran repletas.

Si fueran espacio de discusión y reflexión, de identidad.

Si cada día en esas calles encontráramos algo que realmente nos juntara.

Si saludáramos al vecino con más ahínco que a la bandera.

Si entendiéramos justicia como reparto.

Si tomáramos las calles no sólo cuando esté permitido.

Si arrancáramos los carteles que dicen: 'no pisen el césped', 'prohibido pensar', 'sueñe sin hacer ruido'.

Si desobedeciéramos sus prohibiciones.

Si dejáramos volar nuestras ilusiones escondidas.

Si nos lanzáramos ahí fuera a reclamar todo lo que es nuestro,
quizá otro gallo cantaría".

sábado, julio 10, 2010

"No sé, quizá sea una tontería hablar de las esperanzas que tenía de niño, que me crecieron de adolescente, y que parecía que nunca acabarían por materializarse (o por idealizarse, según se mire), y todo sea un espejismo, un oasis en medio de un desierto que nunca creíamos estar cruzando, que resulta que se presentó así, de improviso, seguido de legiones de cuervos empecinados en oscurecer tantas tardes de sol, de lluvia, de sueños.

pero no lo creo.

No lo creo, como no creo en que las cosas pasen porque sí, ni pienso que todo esté escrito de antemano o al menos un guión que oriente la historia hacia un fin predefinido o correcto. No. No creo que las cosas sean así. Y el fin, como el de todos, siempre será el mismo, llegue en forma de carta y de explosión, o con un beso traidor y lacrimógeno.

Pero hasta entonces, no lo creo.

Nada está escrito, y, por lo que me consta, ahora mismo, en esta mesa, en esta casa con gente, en la que me ensancho, me hincho, crezco, soy yo el único que tiene el lápiz entre las manos. Al menos el único que tiene el lápiz de mi vida; y las paredes persisten vírgenes, como no lo hacían cuando éramos niños (sí, más niños, aún, de lo que somos ahora).

¿Escrito? No. Ése no es mi tiempo verbal. Todo se está escribiendo. Y yo escojo que sea una a la primera letra de mi próxima frase, o que la metáfora que crece en mi cabeza comience por cuervos y acabe siendo gorriones, y el sentido oscuro se convierta en blanco, y vuelva a oscuro, y acabe teniendo un color tan ambiguo, tan todo, que quizá nadie, ni siquiera yo, sepa de qué estoy hablando....

Vale, de acuerdo; hablaré desde la locura que me confiere el lápiz mordido; desde la locura de aquellos que, como yo, se encuentran frente a sus mesas, escritores incipientes y salvajes, o permanecen sentados en un bar cualquiera, charlando, conversando, discutiendo y sintiéndose invencibles.

No. Nada está escrito. Todo está siendo escrito. Y lo estamos escribiendo nosotras, nosotros, el mundo...

Nada existe de antemano. El mañana se conocerá, se creará en unas horas.

Lo único seguro son estas hojas en blanco. Estas palabras que dicen y hablan; que se pierden en el silencio, en su propio silencio.

Lo único que verdaderamente puedo asegurar como real son estas ganas increíbles de verte; esta ilusión que me domina e invade, como si aún fuera un niño."

jueves, abril 29, 2010

"Hace mucho"

"Hace mucho que, desde aquí, ni te abrazo ni te escribo (dos maneras de llamar a lo mismo, exactamente lo mismo).

Parece que me pierdo los días, en cosas banales, disputas que nunca fueron mías; no encuentro tiempo para lo que importa, para lo que de verdad importa.

Y quizá hace mucho que no te abrazo desde estas páginas preciosa.

Hoy tengo tus risas incrustadas, y he encontrado el tiempo debajo del asfalto que piso cada mañana, cuando salgo de casa con la cruz a cuestas, he encontrado ese tiempo que alguien, con mala fe, había escondido... Y por eso te estoy abrazando.

Quizá no recuerdo ya la última vez que te hablé de cuervos que se quedan sin palabras; quizá el otro mundo posible del que no me permiten formar parte, se dedique a cortarme las alas, a negarme mi mayor necesidad: escribirte.

¿Cortarme las alas? No.

Ni las cruces que se empeñen en subirse a nuestras espaldas, ni el ruido que despierta en la hora del desayuno, ni siquiera el tiempo que parece que se pierde y que no quiere que lo encontremos.

Tengo tu risa incrustada, el olor a sidra en tardes que nos sirven para escapar, para ahogar nuestras penas, la certeza de que todavía no han conseguido que nos rindamos...

Y en esta tarde ya alargada, después de sidras necesarias y penas que han salido volando desde nuestras entrañas y se han perdido, han desaparecido, te escribo.

Aunque sepa que no tengo por qué hacerlo.

Aunque me leas y me entiendas, sin necesidad de que tenga el lápiz entre mis manos...".

domingo, abril 04, 2010

"Construyen gritos: no sueñan música"

"Parece que los gritos se desparraman por las esquinas, y salir a la calle es lo único que necesitamos para que los prejuicios se hagan fuertes, se incrusten en las paredes y acaben rigiendo nuestros actos, nuestros suspiros, nuestras luchas.

Sí, lo sé, no merece la pena hacerse mala sangre. Dejemos que los pequeños castores sigan sus directrices, sus dogmas, sus luchas teledirigidas, plastificadas e inútiles.

Las cosas no se cambian desde allá arriba; desde ahora no sirve el "Libro"(aunque sea laico), ni la cerrazón, no sirven los grandes discursos que solo funcionan para formar cuadros políticos, nunca personas (y aún menos revolucionarios, no se vayan a equivocar...).

Solamente hay gritos, y pequeños castores, y grandes hilos que parten de la marioneta y acaban vaya usted a saber dónde...

Hay mucho ruido en las calles. Y a veces parece que todo se cae encima, cuando se pegan por las migajas, cuando ves que en 100 años no han pasado de personalismos, de discursos caducos, de un mero culto religioso.

Ven esta noche a casa, preciosa. Abramos esa botella de vino, y salgamos a ver el mar. En el Muro, allá a lo lejos, donde la Lloca, podemos hacer nuestra revolución. Y es que, ¿sabes por qué no lo han entendido? No se lo cuentes a nadie pero el problema es que aún no han pasado del grito al baile.

Y, como sabes, ¿cómo va a haber una revolución sin baile?".

viernes, febrero 05, 2010

"Cortocircuito"

"Detrás nuestro quedan los caminos por los que avanzamos. No vale la pena girarse, darse la vuelta por si te persiguen, por si quedó algún rastro de una vida anterior.

El camino de regreso se ha convertido en callejón sin salida. Las horas perdidas en los bares, el humo y las cañas, los sueños colectivos que huían de un viejo presente desalentador, que auguraban historias distintas y profundas.

El alcohol, las conversaciones, las chicas que jamás nos miraron...

¿Quién diría que las cosas nunca son como imaginas?

Esto es una tración. ¡Apareció la melancolía!

Y es que ocurrió un cortocircuito, y se perdieron las luchas adolescentes, las cervezas solitarias, las ganas de reabrir otra vía bloqueada.

Ahora, cuando ha pasado tiempo, y las soledades desaparecen, las cervezas alcanzan un sabor que nunca imaginé y las dudas se pierden en la espuma que rompe contra el muro, ahora me ha dado por pensar, por entender...

Y parece claro, más claro que nunca.

El día de mi deserción firmamos la tregua, bloqueamos el camino y depusimos, parece que para siempre, nuestras viejas y valiosas armas..."

sábado, enero 16, 2010

"El día en ocasiones amanece entre lluvia, y los cuervos, cobardes huidos, han traído con ellos los nubarrones, la mala sangre y el insomnio.

Como un poema ininteligible de Ginsberg, las calles se bloquean, se encharcan, pero dan pasos agigantados.

(Va a acabar siendo cierto que nacimos en la noche)

Y recurrimos a los poemas de los otros: para vencer las penas, llorar las tristezas, reirse de los cuervos, los nubarrones, y los fantasmas que te empujan por el abismo y no te dejan dormir.

Dicho esto, la noche continúa siendo negra.

Como contara el Viejo Antonio, el negro abarca todos los colores. Como la noche, más oscura que de costumbre, pero que deja vislumbrar pequeños amagos de luz. Sí, somos parte de la noche...

Pero la luz llegará, como llegará la utopía, no porque venga sola (eso sería mucho más surrealista si cabe), vendrá porque ya la estamos trayendo...

Y llega en forma de un beso, de un mordisco loco entre el cuello y la espalda... Y también, por qué no, en una mirada cómplice, en la lucha decidida y compartida, o en las tazas de chocolate caliente y las señales de humo...

Definitivamente, nacimos de la noche, eso ya nadie puede negarlo. Podemos releer a Cortázar, sorprendernos con un verso (muy) loco de Ginsberg, perdernos en tu sonrisa (preciosa)...

Y en esta noche que es más nuestra que nunca, disfrutar de la luz..."