martes, enero 27, 2009

"Grandiosa"

"Toda la gloria del mundo, además de caber en un grano de maíz, está en ese libro que sentimos entre los dos como si lo hubiéramos escrito nosotros, en esas ganas de verte cinco minutos después de haber dicho hasta luego, quizá también en esas ciencias sociales que nos mantienen ocupados durante estos días...

Y seguro, que toda la grandeza del mundo, cabe en esos papeles que nos escribimos sin que nadie se haya dado cuenta, delante de sus ojos, en la lluvia cayendo sobre nuestras cabezas, en esas ganas de coger ese medio de transporte y escapar, en perdernos por una autopista que no tiene fin...

Toda la grandeza del mundo sale a la luz cuando te pregunto si sabes una cosa; cuando me miras con esos ojos cómplices y, callando, me das todas las respuestas...".

lunes, enero 19, 2009

"Un callejón sin salida hacia la nada"

"Pues me parece mal.

Porque se lo toman todo a risa, y se creen que quizá nada vaya con ellos, y a mí me gustaría quitarles la máscara, enseñarles que, aunque aquí no llueva fósforo blanco, de alguna manera también nos están matando.

Y me rebelo, sí, porque no entiendo nada. Y no lo entiendo porque no tiene sentido, o porque, al menos yo, no lo sé encontrar. No entiendo cómo hay quien está dispuesto a pasar frío (por sí mismo, por los demás) y a la vez, gente que desprecia tanto cualquier humilde intento.

Y no entiendo por qué entienden tan poco: porque el alto el fuego no significa la llegada de la reivindicada paz, porque la opresión sigue en pie, porque los muertos se apilan, porque una paz que oprime tampoco es la solución, porque gritar, hacer ruido, decir alto y claro que no estamos de acuerdo sí sirve para algo...

Tal vez no les sirva a ellos, porque nuestras críticas y nuestra conciencia no curan las quemaduras del fósforo blanco, vale, de acuerdo, y ellos tienen las armas y la fuerza, pero nosotros tenemos la razón. Y de acuerdo, no pararemos las balas, pero les tendemos la mano, una mano amiga y aliada, una mano cómplice, para que los nadies sepan que no están solos en esa oscura habitación de la muerte, porque todos somos nadies, y a muchos nos afectan las bombas y las injusticias que se ven en las calles, que se oyen desde lejos.

Se trata, al fin y al cabo, de saber que aunque aquí no nos lancen bombas, aunque no llueva fósforo blanco, también nos quieren matar: nos inundan con anuncios, con televisiones mentirosas, con hábitos de consumo que son nuestra perdición; y nos matan porque nos rompen la conciencia, nos bloquean, nos crean ese miedo por no poder hacer nada, nos anulan como personas críticas, como personas autónomas que tienen un futuro por delante, un futuro para ellas...

Muchos no querrán volver a las calles mañana, quizá tengan muchas cosas que hacer, tal vez prefieran pasar una tarde de sofá frente al televisor, frente a la nada... pero algunos volveremos a las calles, porque es nuestro lugar, porque las injusticias hay que gritarlas, que denunciarlas, y debemos sacar tiempo de donde no lo hay para hacerlo todo: para leer mucho y bien, y sabernos informados, para salir a la calle a denunciar lo que muchos callan...

Y queremos no tener la mente vacía, para pensar y para luchar... por lo que está bien, por lo que siempre hemos creído como justo.

Hoy me agarro a la luz de la utopía (a la luz de tu utopía), y salgo a la calle a silenciar su ruido (el de los mandamases, el de los cómplices), ese ruido que se empeña en hacer, de la Historia, un callejón sin salida hacia la nada...".

miércoles, enero 14, 2009

"Con Palestina, con todos"

"Las noticias ensombrecen cada vez más los días. La masacre continúa, el monstruo de la guerra y de la sinrazón no tiene freno. Los civiles, los nadies, todos esos desheredados que nunca nadie escucha, que nunca nadie comprende, son arrollados.

En muchos países lejanos de Gaza, los gobiernos callan. Callan porque saben lo que se juegan, callan porque tienen muchos intereses con el invasor, callan porque no tienen la valentía de decir: NO. Sin embargo, parece que la gente de a pie mira las noticias con otra mente, con una frescura nueva, desde el punto de vista del que no quiere que las malas historias se repitan...

Intelectuales judíos, desde muchas partes del mundo, claman contra el genocidio. Quizá no entienden cómo los gobernantes de un pueblo que ha sido eternamente la víctima, el oprimido, hayan decidido cambiar los papeles, y olvidar su propia historia, olvidarla tantísimo, que la aplican a otros pueblos más pobres, más indefensos, más olvidados...

Ojalá se acabe la hipocresía con la que miramos todo, y comencemos a llamar las cosas por su nombre. Porque un genocidio, le ocurra a quien le ocurra, sigue siendo un genocidio. Y no vale excusarse, ni legitimar un inexistente motivo de defensa. Porque no hay más motivos que el de la venganza, no hay más motivos que el de la ambición, el del poder... Los únicos motivos por los que se está produciendo esta masacre es por esa tendencia a acaparar, a no permitir que el vecino se desarrolle, a imponer nuestra voluntad dondequiera que estemos...

La lucha entre piedras y balas; la opresión de un pueblo sobre otro; la ambición desmesurada por tener más y más; los integrismos religiosos que siempre, siempre están detrás de todo; unas elecciones próximas; el poder... ese elemento que acostumbra a ser el causante de los conflictos...

Mañana saldremos a la calle a protestar, no sólo por Palestina, porque protestar por Palestina no significa sólo gritar contra el genocidio israelí en Gaza, significa también oponerse a la dinámica convivencial entre pueblos, se trata de gritar lo malo de la guerra, de oponerse al sistema cruel e inhumano que nos empuja a matarnos entre nosotros, de oponerse a la muerte de inocentes, de denunciar las violaciones de derechos humanos...

Porque se trata, en definitiva, de desterrar a los que crearon las diferencias, a todos aquellos que no supieron ver a la humanidad como un conjunto de mujeres y hombres que lograran, de una vez por todas, ese otro mundo posible, en el que la utopía y la paz fueran una realidad...".

jueves, enero 08, 2009

"Hogar desconocido"

"La vuelta se intuye con incertidumbre. La mañana está desierta. Todo está lleno de personajes extraños, cada uno marchando hacia un lugar que no conoce, intentando reponerse de los polvorones a duras penas.

Las caras en el autobús son un poema: la línea 4, normalmente viva y conocida, nos muestra los retazos de unas duras fiestas o de la vuelta a la rutina. El estudiante en prácticas mira enfadado a cualquiera que se encuentra a su paso (parece que aún le dura el enfado de su cena de Nochebuena), mientras que las señoras mayores no hablan esta vez de las típicas enfermedades pasajeras de sus familiares y amigos, hoy miran al infinito deseando que algo ocurra.

En la escuela los pasillos están vacíos y se hacen interminables. Se oye algún tímido feliz año, mientras las gentes escapan ansiosas para llegar a las rebajas. Los pasillos recuerdan al mundo, lleno de gente muda, sin conciencia, deseosa de encerrarse en sus casas, en sus mundos cerrados y seguros.

En la cafetería, en algún periódico gratuito, se vislumbra la masacre que ocurre en algún lugar del mundo: esta vez ha sido una escuela, en Gaza, la que ha sido derribada. Los chavales siguen pasando, siguen ignorando... todo pasa muy lejos...

Doy otra vuelta por el pasillo, largo y oscuro, no veo caras conocidas.

Miro las noticias por el ordenador: siguen cayendo las bombas. La comunidad internacional ha conseguido que la masacre descanse por algunas horas al día... Continúa la justificación de los mandamases, de los dobles raseros, y nadie pega un puñetazo en la mesa ni dice basta...

Cuando voy a dejarlo por imposible, marcharme a casa, donde, al menos, la persona del espejo me resulta conocida, te encuentro, sentada, esperando a que empiece esa clase que tantísimo te gusta. Y te pido que me agarres la mano.

Y hacemos que se calle el ruido, y vemos la luz de la utopía, y maldecimos a todos los genocidas que todavía no entienden que la palabra es el único arma... que las balas son su perdición...".

sábado, enero 03, 2009

"Carbón del duro"

"Suenan, apocalípticas, las sirenas. Las mujeres recogen a sus criaturas; huyen hacia un hospital destruido, hacia una mezquita de la que no queda ni rastro.
Sobrevuelan los misiles la Franja, mientras una abuela suplicante reza a un dios que los abandonó, que nunca los acompañó.

Ruge la metralla, mientras los cadáveres piden venganza.

Las bombas contestatarias acaban con dos vidas; los juguetes teledirigidos del sionismo con más de trescientas.

En varios lugares del mundo se suceden las protestas.

Y en algún lugar perdido en las montañas del sureste mexicano, la conciencia se hace, de nuevo, persona. Y critica la barbarie. Y la pasividad de los mandatarios.

La UE justifica el ataque como un acto de defensa, y las tropas israelíes entran en Gaza.

Este año el carbón va a ser del duro, sin que necesitemos la intervención de las majestades de Oriente.

Esperemos que llegue pronto ese poema que rompa el ruido de las balas, que acabe con los odios que las disparan..."