jueves, diciembre 31, 2009

"Siempre como los caracoles"

"Las luces de las calles vienen acompañadas de buenos deseos, de paz plastificada, de regalos llenos de colores, de la verdadera libertad que permiten al ser humano: comprar, comprar, comprar...

Y esta noche brindaremos todos como siempre: por un nuevo año, para que se cumplan todos esos deseos también plastificados, también mercantilizados, y compraremos hasta el hastío.

Hoy salgo a la calle. Y, la verdad, no acabo de interiorizar ni el espíritu navideño, ni la historia que cada año, por estas fechas, parece que no continúa.

Pero entre los carteles que deslumbran, siempre aparece aquella pequeña luz, que entra por una grieta, e ilumina las calles.

Empieza un nuevo año. Nuevo en el calendario. El mismo presente como el de ayer, el de hoy, el de mañana, un presente de lucha, un futuro que será de todos y todas a quienes nadie escucha.

La lucha de los mapuches, la victoria de Evo, el resurgir del movimiento indígena, que paso a paso, golpe a golpe, abre un nuevo horizonte, las asambleas de gente parada que poco a poco se van haciendo un sitio...

En estas fechas, lo llenan todo de sonidos y de luces. Nos ciegan para que no veamos lo que se remueve desde el fondo de la tierra. Hace un año sucedió la invasión de Gaza. Aún hoy la Franja continúa destruida.

Pero continuamos desde abajo, molestando, gritando que sí, que una alternativa es posible, como aún nos recuerdan desde las montañas del sureste mexicano, como nos recuerda toda esa gente que en todo el mundo está trabajando, poco a poco, para demostrar que el mundo es transformable, y que algún día lejano se acabarán expropiando las cuevas de Alí Babá.

Nos inundan con compras, regalos, y deseos que se renovarán el año que viene.

Nos quedan muchas cosas a las que aferrarnos, mucho que construir, muchísimo que andar. Pero siempre está la literatura, que lo cuestiona todo, que se moja y se implica; la gente pequeña que consigue cosas grandiosas; y los caracoles preciosa, que poco a poco, a su ritmo lento pero certero, se encaminan hacia la utopía...

No saben cuando llegarán. Saben, sin embargo, que antes o después, podrán hacer también durante el día, lo que ahora solamente les permiten en la noche, mientras están escondidos, abajo y a la izquierda.

Pero, como ellos, sabemos que el camino, la única certeza, es seguir caminando... a nuestro ritmo... Y mañana estas cosas chiquitas, serán algo grandioso: como el caminar de un caracol, como la lucha de todos esos pueblos silenciados, como esa sonrisa que no paras de regalar...".

sábado, diciembre 05, 2009

"No parar jamás de volar"

"Solamente tienes que dejarte llevar. Sí, dejarte llevar.

Y encontrar en esos ojos marrones de niña inquieta, todo lo que tienes que decir: encontrar los paisajes locos, con otoños llenos de risas, de poesía, de hojas que crujen a cada paso, y que te indican que sí, que efectivamente sigues caminando.

Piensa en todas aquellas cosas que te mueven y que te llenan: el ansia por cambiar el mundo, esa manera que tienes de saborear todo aquello que puede parecer pequeño, pero que tú conviertes en grandioso.

Las ganas de batir las alas, y no parar jamás de volar.

Tus ojos marrones de niña intrépida narran lo auténtico, lo real, todo lo que de verdad importa: la certeza de que el futuro no tiene que ser un tiempo condenado para el llanto, la certeza de que lo que tenemos por delante puede estar lleno de flores y de peces, de silencios y de abrazos, de perfumes que, en silencio, invaden el ambiente de sonrisas, de ganas de seguir buscando senderos desconocidos.

Deja batir tus alas. Deja que esa niña intrépida vuele y sueñe. Deja que el payaso triste y llorón, pueda convertirse por fin en aquel indio loco que canta a las montañas, que se viste con un traje improvisado de hojas silvestres y regala sonrisas.

Que vuele esa niña intrépida, esa niña de ojos tímidos y marrones, esa india loca que consigue que un pequeño caracol, que en principio pasaría desapercibido para cualquier mortal, sea lo más grandioso que he visto nunca...."

martes, noviembre 03, 2009

"Algo obvio"

"Es cierto.
Todo lo que ves, te imaginas o te digo que ocurre: las espirales que avanzan a nuestro paso, los bosques que se abren camino, las chispas, las miradas, los fuegos artificiales...
Y es, como dices, el principio de la autopista: el comienzo de la expedición, donde encontraremos todo lo que surja desde nuestra imaginación, desde nuestros ojos infantiles...
Solamente es el principio, lo sabes.
Sabes que se pierde en una espiral sin fin, en que los pasos hacia atrás son ganas de seguir adelante.
Sabes que el fin (qué palabra más horrorosa) no existe; en su lugar siempre aparecen los puntos suspensivos...
... y nuestra sonrisa..."

martes, octubre 27, 2009

"Espirales locas en el cielo"

"Sé bien que no te gusta que te dé las gracias; a mí me ocurre lo mismo...
Sé que lo haces porque se mueve y se ensancha, y te llena por dentro, y quizá te ayuda a esbozar alguna que otra sonrisa; a mí me pasa igual...
Aún así, no puedo evitar decírtelo...
Nunca creí que nadie pudiera llevarme al Malecón habanero, desde tan lejos; que en un espacio tan pequeño aparezcan de repente las olas y los vientos, la sonrisa y los sueños de los lugareños, que la pequeña Habana Vieja se aparezca entre mis sábanas, y seamos capaces de perdernos en ella...
No creo que nadie más sea capaz de convertir esta avenida asturiana, tan llena de ruido banal, de humos y de enfados, en aquella autopista increíble del Lobo y la Osita, en aquella expedición que un día decide agarrar un extremo de la espiral, y ya solamente puede disfrutar dentro de ese bucle sin fin...
Tu sonrisa, tu mirada espejo, la ternura que irradias y regalas a cada paso que das...
Pocas certezas en estos tiempos de incertidumbre y ansiedad general.
Al menos dos.
Sé que en esos ojos se demuestra cada día que vivimos para sonreír.
Sé que esta noche dormiremos abrazados, en pleno Malecón habanero, aprendiendo, preciosa, siempre aprendiendo, a contar estrellas...".

domingo, octubre 18, 2009

"No apartes la vista"

"Fíjate: mira cómo se acercan los nubarrones por el horizonte. El otoño viene frío, este año, y se intuye duro...

Mira cómo ha empezado a llover: cómo los coches pitan, y nace el estruendo, y la gente escapa a la carrera, cómo el frío se infiltra entre los huesos, y te hiela el alma...

Mira cómo, en un instante, la calle ha quedado desierta, y en las baldosas resbalan los pájaros y los sueños...

Mírame: estoy en medio de esta ciudad desierta... empapado... desnudo...

Mírame bien, porque estoy empapado, y no paro de susurrarte cosas bonitas..."

domingo, agosto 30, 2009

"Los Autonautas de la Cosmopista"

"Miro la contraportada del libro. Sus miradas.
¿Qué se les estaría pasando por la cabeza, en ese mismo instante? Sabemos muchas cosas: lo que contaron, otras tantas que suponemos. Pero lo que se guardaban debía ser increíble. Como lo que nos guardamos todos, todo lo que, de puertas para fuera, solamente se puede intuir.

Muchos, con ver la cubierta, ya los llamarían locos. Y si, además, supieran de sus vidas, el desprecio sería inamovible. Otros los tildan de raros, una no muy precisa (y sin embargo, común) palabra para calificar a aquellos que se separan de la norma. Lo más probable es que detrás de estas ideas, solamente se encuentre la cobardía por no haberse atrevido a adentrarse en el camino del bosque menos transitado, aquél que se presentó un día y estaba lleno de maleza, plantas locas y silvestres, sonidos desconocidos, misteriosos, seductores. Sólo es una teoría.

Pero ahí están, en la contraportada. Solos, los dos. No sonríen. Sin embargo, se les intuye felices.

Construyeron su propio camino a través del bosque. Lo que nos llega sólo es la prueba del viaje, el regalo que nos brindan para que florezcan en nosotros mismos los sueños, las expediciones de niños científicos, las ganas de tomar un camino propio.

Quizá en eso resida la grandiosidad de su historia: bien podía haber sido un libro totalmente artesano, destinado a cualquier cajón del armario, para recordar anécdotas en brindis y reuniones de amigos o en algún momento de ésos en que la cueva se llena de susurros, sudor y espirales en el aire, y no hay más soledad posible. Pero no.

Y el último sentido de la historia se entiende sólo gracias a la figura de los pálidos y cada vez más intrépidos lectores (entre los que me incluyo). Un acto altruista, un empujón, una pequeña sugerencia a adoptar un camino alternativo.

Después de mi primera lectura del libro, me lamentaba por no haber tenido la oportunidad de haberlos conocido, porque nunca pude compartir con ellos un trago de Scotch o una taza de café en el Barrio Latino.

Ahora miro esa fotografía de la contraportada, y sonrío: quizá lo más importante de esta historia es que nos empuja a buscar un sendero propio en el bosque, nos invita a ser intrépidos lectores en busca de su autopista paralela, nos enseña que todos podemos ser auténticos, nos muestra la delicia de poder convertirse en loco lindo, y sólo tú establecer los límites.

Bien. De acuerdo. Ellos cumplieron. Es el turno de la contraparte.

Te propongo que creemos nuestra autopista paralela, que salga únicamente de nuestra imaginación. Establecer las normas y límites de la expedición. Y llenar a Fafner de las provisiones necesarias. Llenarlo de libros y música; y la bola del mundo como único mapa.

Probablemente creerás que estoy loco, que soy un raro personaje, que la intrepidez se me ha subido a la cabeza y ahora se llama trastorno.

Pero el caso es que miro esa fotografía, y nos veo: felices como ellos, intrépidos como niños, locos como si fuéramos escritores.

Y sé que detrás de esta sonrisa y mirada cómplice que nos regalamos, se encuentra una certeza: nuestro viaje, que ya hemos empezado por esa bola del mundo que tenemos entre las manos, y no para, de verdad que no, preciosa, no para de dar vueltas..."

viernes, agosto 14, 2009

"Atemporal"

"Agarrarse a la máquina, y dejarse llevar.

Perderme, quizá, por los parajes más recónditos de la tierra, a los que nunca creía que llegarían mis ojos de niño, y descubrir en el trayecto un nuevo mundo escondido y expectante, que nunca se había aparecido en los sueños más profundos y guardados, de ésos que no contamos a nadie, ni siquiera a nosotros mismos.

Pero la máquina es el trayecto en sí mismo. Y te instalas en una pequeña tienda de campaña (pequeña, muy pequeña, lo más solitaria posible), y parece que tiene ruedas y que se mueve: te hace resbalar, rodar, sentir... Hasta te bendice con varias lágrimas indiscretas; o te condena en una sonrisa feliz que, echando la vista atrás, no reconoces en los libros de Historia ni en los tímidos diarios adolescentes que siempre existieron en tu cabeza.

Y casi sin querer, un día acabas cruzando la esquina, y encontrándote de frente con la verdad, con tu verdad que te venía persiguiendo desde atrás, desde otros años, otros tiempos, y también, por qué no, otras gentes, pero que nunca te atreviste a creer. Encuentras, así, la subjetividad que todos necesitamos, ese pequeño reino con todos los suspiros necesarios para subsistir, y más allá aún, para vivir.

No, no prestas ya tanta atención al final: te lo habían advertido escritores y fantasmas, pájaros negros que te persiguían desde los bosques, una conciencia interna que siempre existe, que muy pocas veces escuchamos como debiéramos, los lloros y las carcajadas que se presentan, siempre, en cualquier parte de la marcha.

Porque la vida, esa diosa altiva con multitud de caras, de nombres, de historias, quizá debamos cogerla entre las manos; y saborearla poco a poco, saborearla y digerirla como las páginas de un buen libro, como el vino que baña las noches interminables, como tus besos, como se saborea el día a día, cuando no importa ya la espera, y vemos lo que tenemos delante: lágrimas y risas, abrazos, sueños, borracheras, cualquier cosa que queramos conseguir ahora luego siempre...

Saborear el camino como si fuera el último: ojos abiertos y curiosos, senderos que conducen al misterio, el misterio mismo sin el cual el viaje no tendría sentido, el ahora...

Todo eso, preciosa, y los susurros que parten del alma, llegan a la oreja, como un mordisco o un beso, e, iluminando toda la cueva, se pierden en el aire..."

jueves, agosto 06, 2009

Huyen los cuervos

En esta noche de verano,
te espero tímida y bonita,
escondida y deslumbrante,
como el primer día en que te vi.

Y te invito, si quieres,
a que vengas, y cenemos juntos,
que abramos una botella de rosado,
brindemos en un par de copas de margarita,
tomes la sal de mi cuello,
el limón de mis labios.

Que sí, preciosa,
que los cuervos ya han salido volando.
Y tenemos una noche de sonrisas y caricias
por delante.

Te estoy esperando.

Pero tienes que venir
para que decidamos qué hacer.

Te estoy esperando con millones
de poemas entre mis dientes,
varios vuelos de bajo coste
(en mi mochila),
muchos sueños secretos
que guardo en el cajón de la mesita
para que los desveles...

También tengo varios planes
en mente: algún pequeño concierto,
un proyecto loco que, aunque no lo supiera,
buscaba desde niño,
las dudas y certezas que se esconden
bajo la sonrisa que, ahora sí,
me sabe feliz.

Así que, preciosa, coge nuestra bola del mundo,
y hazla girar en todas las direcciones posibles.

Y piensa en varios sitios que quieras conocer,
quizá algún lugar que persigas desde niña,
la playa más perdida e inalcanzable,
o la calle en la que crees
que Klimt pintó el Beso.

Piensa hacia dónde quieres
que volemos en esta noche de verano.

Y allí, en principio perdidos,
en realidad encontrados,
demos rienda suelta a las estrellas,
a los sueños,
a nuestra autopista...

lunes, agosto 03, 2009

"Una canción de madrugada"

"La música del saxo y la trompeta envuelve la ciudad.

Hemos acabado una cena de las nuestras, con abundante comida, mucho alcohol, brindis y tequilas que nos han despertado los sueños y la garganta.

Ahí enfrente, en el escenario, juegan el viento y la cuerda, las melodías de la tierra, los gritos de revolución que llegan de muy lejos, que sentimos como nuestros.

Y la noche transcurre entre promesas hechas realidad, muchos locos lindos que renacen, que se levantan, que viven, imágenes de inconformismo, de montones de arena bajo los adoquines de la Plaza Mayor...

Y el tiempo pasa veloz como el viento en el que viajan las servilletas garabateadas y las sintonías del tambor.

Te hablo de algún sueño escondido que, no preguntes por qué, aún no te había contado.

¿Qué te parece si nos escapamos a recorrer el Malecón?

Dame la mano, preciosa, y salgamos a disfrutar la ciudad.

Y, quién sabe, quizá en esta noche encontremos aquella canción de Silvio perdida entre las calles...

Y, quién sabe, quizá nuestra noche perdida en la Habana Vieja se convierta, como en el cuadro de Van Gogh, en el sueño, en el salvoconducto, en la realidad de los locos lindos...".

jueves, julio 23, 2009

"Emprendo el viaje.

Ante mí, la carretera que siempre se presenta larga y temerosa. En el estómago, conviven las dudas y las ganas de comerse el mundo, que acabarán triunfando...

Esta noche, como todas, viajaré escondido en el viento; y conmigo, los sueños que me recorren las entrañas y los fantasmas que me vigilan, agazapados, en un rincón del aire.

Esta noche cogeré la autopista con más ganas si cabe.

Porque, resulta, que llevaba mucho tiempo buscándola...

Hoy, en la noche oscura, maleta en mano, te agarro la mano, y abrazo mi conciencia.

Y, ante nosotros, una bola del mundo que no para de girar... una espiral profunda y grandiosa que no para de darnos vueltas...".

jueves, julio 16, 2009

"Y esta noche de verano, saco fuerzas para pedirte que te quedes, pedirte que te escondas entre las sábanas, que me llegues a dar los buenos días mientras hacemos el amor.

Esta noche de verano, te aseguro que no será fácil: desterrar los fantasmas y las pesadillas, los jadeos fríos o los años de angustia que llevo a la espalda.

Pero esta noche, cuando la ciudad se me hace pequeña, y suenan a lo lejos, en el horizonte, los tambores, quédate a dormir y te prometo, al amanecer, ese desayuno de sueños, poemas, abrazos.

Así que mírame con esos ojos cómplices, y sonríe un poco preciosa.

Y abrázame en esta larga noche de verano, mientras recitamos cualquier poema de Rodolfo, o descubro el mapa del tesoro en tu espalda.

Abrázame ahora, por favor, y te prometo que nos comeremos el mundo...".

miércoles, julio 15, 2009

"Esperándonos..."

"Esta noche de verano imagino algún viaje a una playa desierta: lejos de los malos augurios del pasado, de la sinrazón impuesta, del lloro que nos imponemos voluntariamente y que no nos deja caminar.

Porque ya se acabaron las lágrimas de tristeza. Se acabaron los momentos oscuros, las noches con almohadas mojadas, los tragos amargos de alcohol, la nada...

Hoy el alcohol es símbolo de festejo; la lluvia, el daño colateral del brindis; los malos augurios, un espejismo atroz que quiso, pero no pudo, tumbarnos.

En esta noche de verano me imagino perdido por tu espalda de estrellas, por el Capítulo 7 de Rayuela, por Completamente Viernes, por recordar tu nombre y que todo cambie...

Hoy me tumbo en la azotea a contar estrellas: te hablo de silencios, de viajes futuros, de algún libro que me parece increíble, de esa ingenua ilusión por la escritura...

Y, callado, te susurro mis sueños al oído, las ganas perpetuas de escapar, el ansia por abrazarte y esconderme esta noche entre tus sábanas. Y te explico que me gustaría darte una sorpresa, ser impredecible, despertarte con un desayuno de sueños y poemas.

Tumbado en la azotea, lanzo papeles en blanco, llenos de sueños esperando que quizás los encuentres.

Y de repente, a lo lejos, suenan melodías de tambor que llenan el ambiente de colores locos y alegres, de olor a tierra mojada, de espirales que en el cielo se pierden...

Desde lejos me contestas; y de cerca te siento...

Y la noche transcurre entre sueños no escritos, percusión, mucha percusión, lluvia de estrellas fugaces, manos y miradas cómplices que caminan juntas...

Y allá a lo lejos, esperándonos, la autopista París-Marsella...

(¿Me acompañas?)".

jueves, julio 09, 2009

La magia del arte

"Apareció perdido en una sala enorme, repleta de estanterías viejas, comidas por los bichos, y libros usados, muy usados, que parecían el centro de la liturgia de aquel lugar recóndito en el que se había escondido.

Había llegado allí huyendo de sus viejos fantasmas: de los espectros que le perseguían desde niño, las pesadillas que lo acompañaban en sus largas noches de invierno, los escalofríos que le recorrían el cuerpo en algunas tardes de verano en las que todo parecía ir bien...

Recorrió aquellas pequeñas callejuelas franqueadas por altas estanterías, hasta que se encontró de frente con un enorme montón de libros apilados. Se sumergió en aquella montaña que le llamaba desde el centro de la sala, y los vio.

Encontró un pequeño libro de relatos: por juego o azar, cayó en sus manos un recopilatorio de Cortázar, con sus músicos de jazz, su hitchhiking, la Maga, el Cementerio de Montparnasse, las cerillas usadas que habían prendido cientos de Gauloises...

Devoró esos libros que cayeron en sus manos: Shakespeare y sus tragicomedias, literatura de viajes beatniks al estilo de Kerouac, Dickens, Boris Vian y el lobo hombre, los poemas del vencido Vallejo, los leones de Hernández, los reyes que solamente deberían existir en la baraja, como bien dijera Lorca...

En aquellas hojas gastadas, que tenían ese olor tan característico de los libros usados, recorrió la historia de la humanidad.

Fueron largas las tardes que permaneció allí encerrado: entre las novelas, los poemas, los relatos cortos que le volvían loco, esas ganas de comerse el mundo entero, que se encontraba encerrado entre cuatro paredes.

Una noche, harto de tener que iluminar su lectura con velas peligrosas, decidió zambullirse en la montaña de libros y llegar hasta el fondo; en busca, quizá, de algún libro enorme que aglutinara toda la sabiduría y experiencia que se vislumbraba en aquel ambiente...

Después de mucho bucear en aquellas letras ajenas, encontró en el fondo una pequeña libreta, en blanco, y un lápiz por estrenar.

Se había perdido entre aquellas hojas en busca de la esencia de la literatura, persiguiendo el fin último del arte; y encontró, quién sabe si fue por azar, una libreta en blanco y un lápiz nuevo.

Comprendió, al fin, que buscaba en vano aquella esencia del arte que perseguía desde el primer libro que devoró con ansia.

Comprendió, en definitiva, que la única realidad residía en el simple hecho de agarrar el lápiz nuevo, y soñar...".

sábado, julio 04, 2009

"La realidad: en las estrellas"

"Ante nosotros, el camino de regreso: de vuelta al pasado, a la vida aparcada en un sucio cajón del armario, a los viejos amigos, los antiguos fantasmas que un día se cruzaron en el camino, los recuerdos de sueños adolescentes que se han hecho realidad, el rastro de los que se fueron, reencontrarte con la persona que eras hace apenas un par de años...

Reencuentro el viejo bar de tardes alcoholizadas y conversaciones largas que quizá nunca nos llevaron a ninguna parte; y me da la impresión que, en este lugar, las cosas no cambian, y cuando lo hacen, van a peor.

En la barra del bar está el viejo profesor: charlamos un rato de lo cotidiano, de metafísicas varias, de hombres lobos, del gen intelectualoide que muchos creen tener, de la estupidez perpetua de muchos otros... Y la noche pasa, se sobrelleva... Suena el Sabina de los quince, alguna canción con la que un día ingenuo nos comimos el mundo, una historia ya escrita y de sobra conocida se refleja sobre la barra de alcohol y cenizas...

Nos dan las cinco, las seis... y ya me despido.

Emprendo el camino de regreso hacia casa: es viernes, es verano... pero la calle está tan vacía, como hace un par de años, tan vacía como cuando había que pegarse para poder avanzar.

Es un viernes noche, una típica noche de verano, y el cielo está estrellado.

Y yo trepo hasta las estrellas de tu espalda, esas dos estrellas tan relucientes, tan tuyas... Me pierdo por tu espalda, por tus piernas, por tu ombligo sensible, toco tu boca.

Avanzo por esta calle vacía mientras pienso en sueños que seguro que estás escuchando; y emprendo el único camino de regreso válido, ése que me lleva a tus abrazos, a tus besos, a nuestros planes y poemas, a la literatura, a Córtazar y Benedetti, al tambor que muestra melodías venidas de la tierra...

Me pierdo por una calle que siempre ha estado vacía y solitaria. Pero yo no estoy vacío. Porque mis pensamientos están en otra parte, porque me gustaría estar durmiendo en otra cama, porque quiero literatura de la nuestra, porque tú, desde un lugar alejado de esta calle solitaria y oscura, sabes que cada noche, cuando se apagan las luces, me escapo a susurrarte sueños, abrazos... realidades...

Porque sabes que sólo necesito besar las estrellas de tu espalda, para que la calle oscura se inunde de repente de poderosas melodías que hablan en nombre de la tierra...".

lunes, mayo 18, 2009

"Tus manos son mi caricia, mis acordes cotidianos... "

Ha muerto Benedetti.
Aunque quizá esto sólo sea una forma de hablar, una manera de acercarnos a un episodio tan triste.

¿Ha muerto Benedetti? Yo creo que nunca voy a olvidar mi primera lectura de La Tregua (aquel grandioso: "Dios había sido mi más importante carencia. Pero a ella la necesito más que a Dios"). No creo que olvide nunca que, cuando necesitemos una tregua a tanto ruido, basta con escapar hacia uno de sus libros...

No creo que olvide cuando me regalaste el poema que pego posteriormente en esta entrada; ni el libro que apareció, de repente, por debajo de una mesa de biblioteca.

¿Ha muerto Benedetti? No. No ha muerto porque sus poemas siguen vivos cuando los recitamos entre las sábanas, porque en las calles juntan manos y esperanzas...

Hoy amaneció un día triste.

Necesito releer la Tregua. O recitar, en silencio, algún poema de ese viejo entrañable:

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi ccómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos.

miércoles, abril 29, 2009

"Nos veremos en Jamaica"

http://www.javierortiz.net/jor/dedo/sueno-con-jamaica

"Y sueño, y me voy a Jamaica para mejor sentir mi distancia ante lo que veo: calles grises, gente triste. Y sueño con Jamaica para reclamar de mi más alegría, para pensar que todos podemos romper con todo, que somos capaces de no acudir puntuales a las citas, de reírnos de los estudios sociológicos que explican la muerte, de creer que el porvenir que nos espera no está condenado a ser de por vida un tiempo para el llanto."

viernes, abril 24, 2009

"A galopar"

"Algún poema de Celaya que me despierta.

Ese viaje a Madrid: Paco Ibañez canta a los aceituneros altivos; recuperamos la certeza de que somos leones, y de que jamás seremos ganado.

Todo transcurre alrededor de la hoguera. El humo, las guitarras, las mochilas llenas de libros de poemas, de relatos, los billetes de autobuses que van hacia ninguna parte, que te muestran el mundo.

La nostalgia despierta en las canciones en la hoguera. En el fuego, se vislumbran las caras, las palabras de todos aquellos que creyeron en otro mundo posible. Nos imaginamos sus textos, sus himnos, sus guitarras, en primera linea de fuego, acallando ruidos de balas.

La nostalgia nos invade. Y escuchamos a María, una mujer llegada del otro lado del charco, que nos narra su historia; sus arrugas relatan episodios oscuros, represión, compañeros perseguidos, su vida militante e implicada desde niña. Emiro, otro compañero de luchas, escapó de su país de milagro. Ahora, alrededor de la hoguera, de los himnos, de los más jóvenes, cuenta sus aventuras revolucionarias.

Y nos sentamos en círculo, de la mano: los compañeros venidos de Colombia, los adolescentes tomando sus primeros tragos de alcohol, los viejos en cuyos ojos leemos toda la experiencia de la tierra... grandiosos corazones que se unen para cambiar las cosas.

En la hoguera, centro de la liturgia, se imaginan los sueños que cumpliremos, esa utopía que nos une, que nos agarra las manos, que nos hace caminar...

Se escapa alguna lágrima rebelde en recuerdo de los ausentes; y alguna maldición para aquellos que nos traicionaron, que nos vendieron, que se condenaron...

Y en el pasillo oscuro resuenan los ecos del Olympia: 'Galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo
que la tierra es tuya' ".

miércoles, abril 08, 2009

"Tequila, limón y sal"

"El frío ardiente de los margaritas.

Algún himno de mariachis, un cuadro de una virgen que nada tiene que ver con la caspa nacional, un sombrero, un mural, el colorido general que nos recuerda a las pintadas neozapatistas.

Confesiones sobre taburetes.

Mientras llora la ciudad, sobre una mesa cambiamos el mundo, acallamos balas. Salen algunas promesas a la luz. Algún sueño pasado, algún triste fracaso que, un día, nos tumbó.

Corren los tequilas, las fotos, las risas, los buenos lloros, la vida...

Y en el baño, al que acudo como aquel que sí sabe beber, me encuentro con esa pizarra, de la que muchas otras veces nos hemos servido, y escribo lo que se me pasa por la cabeza.

Con una tiza de color rojo (¿cuál si no?), te hablo de sueños, futuros, y, sobre todo, presente.

Y te escribo (como te había dicho antes) que todos esos sueños, que todas esas promesas que acabamos de bañar en tequila, limón y sal, se harán realidad..."

domingo, marzo 22, 2009

"O Captain! My Captain!"

"Prosigue el poderoso drama, y nosotros podemos contribuir con un verso.
La vida, a veces caprichosa y mala, en ocasiones sabe darte alegrías que nunca imaginó tu mente de niño.
¿El futuro? El que nosotros deseemos, el que persigamos, el que creemos con nuestra pluma y nuestros sueños.
La vida que nos espera se reducirá a un poema de amor, a un relato corto bañado en alcohol, a algún himno que cantaremos en una mesa repleta de amigos.
No sé a dónde nos llevará la vida.
Peró sé que en algún cajón de casa, de ésos que sólo abrimos cuando sabemos que nadie nos observa, guardamos los folios escritos, las servilletas de papel, garabateadas, que robamos de algún bar del puerto en una de nuestras tardes solitarias, millones de sueños que se cumplirán...
Guardamos, también, la certeza de que el futuro es nuestro, y un pequeño papel color sepia que sentencia: La vida es literatura. "
Hoy toca quitarse el sombrero.
Gracias amigo, gracias poeta.

lunes, marzo 02, 2009

"Aunque tú no lo sepas"

"Quizá no sepas, preciosa, las ciudades que imaginé contigo, los chapuzones clandestinos en playas y mares desiertos, las horas interminables entre sábanas, los sueños entre abrazos, las revoluciones cotidianas, las huidas...
Quizá no sepas todo lo que imaginé sin siquiera haberte conocido.
Todo lo que imagino ahora, que camino contigo, créeme, no hay pluma ni poema que lo pueda expresar...".

martes, febrero 10, 2009

"El mapa del tesoro"

"Tus alas son fuertes, no hay duda. Fuertes, y tienes un rumbo marcado, que solamente tú dirigirás.

Muchos lugares por conocer, muchas historias por vivir, muchos, muchos sueños por cumplir...

Pero si alguna vez, las alas pierden fuerza, el ánimo decae o los sueños se diluyen en días de blanco y negro, llámame.

Susúrrame al oído que acuda.

Y juntos, entre los dos, haremos que ese viento vuelva a soplar hacia el camino que sólo nosotros marcamos.

Entre susurros, algún que otro beso, cuevas y autopistas infinitas, descifraremos el mapa del tesoro, con la única ayuda de nuestras manos aliadas, de nuestras miradas cómplices...

Con la única certeza de que la Utopía existe, y que la llevamos con nosotros...".

martes, enero 27, 2009

"Grandiosa"

"Toda la gloria del mundo, además de caber en un grano de maíz, está en ese libro que sentimos entre los dos como si lo hubiéramos escrito nosotros, en esas ganas de verte cinco minutos después de haber dicho hasta luego, quizá también en esas ciencias sociales que nos mantienen ocupados durante estos días...

Y seguro, que toda la grandeza del mundo, cabe en esos papeles que nos escribimos sin que nadie se haya dado cuenta, delante de sus ojos, en la lluvia cayendo sobre nuestras cabezas, en esas ganas de coger ese medio de transporte y escapar, en perdernos por una autopista que no tiene fin...

Toda la grandeza del mundo sale a la luz cuando te pregunto si sabes una cosa; cuando me miras con esos ojos cómplices y, callando, me das todas las respuestas...".

lunes, enero 19, 2009

"Un callejón sin salida hacia la nada"

"Pues me parece mal.

Porque se lo toman todo a risa, y se creen que quizá nada vaya con ellos, y a mí me gustaría quitarles la máscara, enseñarles que, aunque aquí no llueva fósforo blanco, de alguna manera también nos están matando.

Y me rebelo, sí, porque no entiendo nada. Y no lo entiendo porque no tiene sentido, o porque, al menos yo, no lo sé encontrar. No entiendo cómo hay quien está dispuesto a pasar frío (por sí mismo, por los demás) y a la vez, gente que desprecia tanto cualquier humilde intento.

Y no entiendo por qué entienden tan poco: porque el alto el fuego no significa la llegada de la reivindicada paz, porque la opresión sigue en pie, porque los muertos se apilan, porque una paz que oprime tampoco es la solución, porque gritar, hacer ruido, decir alto y claro que no estamos de acuerdo sí sirve para algo...

Tal vez no les sirva a ellos, porque nuestras críticas y nuestra conciencia no curan las quemaduras del fósforo blanco, vale, de acuerdo, y ellos tienen las armas y la fuerza, pero nosotros tenemos la razón. Y de acuerdo, no pararemos las balas, pero les tendemos la mano, una mano amiga y aliada, una mano cómplice, para que los nadies sepan que no están solos en esa oscura habitación de la muerte, porque todos somos nadies, y a muchos nos afectan las bombas y las injusticias que se ven en las calles, que se oyen desde lejos.

Se trata, al fin y al cabo, de saber que aunque aquí no nos lancen bombas, aunque no llueva fósforo blanco, también nos quieren matar: nos inundan con anuncios, con televisiones mentirosas, con hábitos de consumo que son nuestra perdición; y nos matan porque nos rompen la conciencia, nos bloquean, nos crean ese miedo por no poder hacer nada, nos anulan como personas críticas, como personas autónomas que tienen un futuro por delante, un futuro para ellas...

Muchos no querrán volver a las calles mañana, quizá tengan muchas cosas que hacer, tal vez prefieran pasar una tarde de sofá frente al televisor, frente a la nada... pero algunos volveremos a las calles, porque es nuestro lugar, porque las injusticias hay que gritarlas, que denunciarlas, y debemos sacar tiempo de donde no lo hay para hacerlo todo: para leer mucho y bien, y sabernos informados, para salir a la calle a denunciar lo que muchos callan...

Y queremos no tener la mente vacía, para pensar y para luchar... por lo que está bien, por lo que siempre hemos creído como justo.

Hoy me agarro a la luz de la utopía (a la luz de tu utopía), y salgo a la calle a silenciar su ruido (el de los mandamases, el de los cómplices), ese ruido que se empeña en hacer, de la Historia, un callejón sin salida hacia la nada...".

miércoles, enero 14, 2009

"Con Palestina, con todos"

"Las noticias ensombrecen cada vez más los días. La masacre continúa, el monstruo de la guerra y de la sinrazón no tiene freno. Los civiles, los nadies, todos esos desheredados que nunca nadie escucha, que nunca nadie comprende, son arrollados.

En muchos países lejanos de Gaza, los gobiernos callan. Callan porque saben lo que se juegan, callan porque tienen muchos intereses con el invasor, callan porque no tienen la valentía de decir: NO. Sin embargo, parece que la gente de a pie mira las noticias con otra mente, con una frescura nueva, desde el punto de vista del que no quiere que las malas historias se repitan...

Intelectuales judíos, desde muchas partes del mundo, claman contra el genocidio. Quizá no entienden cómo los gobernantes de un pueblo que ha sido eternamente la víctima, el oprimido, hayan decidido cambiar los papeles, y olvidar su propia historia, olvidarla tantísimo, que la aplican a otros pueblos más pobres, más indefensos, más olvidados...

Ojalá se acabe la hipocresía con la que miramos todo, y comencemos a llamar las cosas por su nombre. Porque un genocidio, le ocurra a quien le ocurra, sigue siendo un genocidio. Y no vale excusarse, ni legitimar un inexistente motivo de defensa. Porque no hay más motivos que el de la venganza, no hay más motivos que el de la ambición, el del poder... Los únicos motivos por los que se está produciendo esta masacre es por esa tendencia a acaparar, a no permitir que el vecino se desarrolle, a imponer nuestra voluntad dondequiera que estemos...

La lucha entre piedras y balas; la opresión de un pueblo sobre otro; la ambición desmesurada por tener más y más; los integrismos religiosos que siempre, siempre están detrás de todo; unas elecciones próximas; el poder... ese elemento que acostumbra a ser el causante de los conflictos...

Mañana saldremos a la calle a protestar, no sólo por Palestina, porque protestar por Palestina no significa sólo gritar contra el genocidio israelí en Gaza, significa también oponerse a la dinámica convivencial entre pueblos, se trata de gritar lo malo de la guerra, de oponerse al sistema cruel e inhumano que nos empuja a matarnos entre nosotros, de oponerse a la muerte de inocentes, de denunciar las violaciones de derechos humanos...

Porque se trata, en definitiva, de desterrar a los que crearon las diferencias, a todos aquellos que no supieron ver a la humanidad como un conjunto de mujeres y hombres que lograran, de una vez por todas, ese otro mundo posible, en el que la utopía y la paz fueran una realidad...".

jueves, enero 08, 2009

"Hogar desconocido"

"La vuelta se intuye con incertidumbre. La mañana está desierta. Todo está lleno de personajes extraños, cada uno marchando hacia un lugar que no conoce, intentando reponerse de los polvorones a duras penas.

Las caras en el autobús son un poema: la línea 4, normalmente viva y conocida, nos muestra los retazos de unas duras fiestas o de la vuelta a la rutina. El estudiante en prácticas mira enfadado a cualquiera que se encuentra a su paso (parece que aún le dura el enfado de su cena de Nochebuena), mientras que las señoras mayores no hablan esta vez de las típicas enfermedades pasajeras de sus familiares y amigos, hoy miran al infinito deseando que algo ocurra.

En la escuela los pasillos están vacíos y se hacen interminables. Se oye algún tímido feliz año, mientras las gentes escapan ansiosas para llegar a las rebajas. Los pasillos recuerdan al mundo, lleno de gente muda, sin conciencia, deseosa de encerrarse en sus casas, en sus mundos cerrados y seguros.

En la cafetería, en algún periódico gratuito, se vislumbra la masacre que ocurre en algún lugar del mundo: esta vez ha sido una escuela, en Gaza, la que ha sido derribada. Los chavales siguen pasando, siguen ignorando... todo pasa muy lejos...

Doy otra vuelta por el pasillo, largo y oscuro, no veo caras conocidas.

Miro las noticias por el ordenador: siguen cayendo las bombas. La comunidad internacional ha conseguido que la masacre descanse por algunas horas al día... Continúa la justificación de los mandamases, de los dobles raseros, y nadie pega un puñetazo en la mesa ni dice basta...

Cuando voy a dejarlo por imposible, marcharme a casa, donde, al menos, la persona del espejo me resulta conocida, te encuentro, sentada, esperando a que empiece esa clase que tantísimo te gusta. Y te pido que me agarres la mano.

Y hacemos que se calle el ruido, y vemos la luz de la utopía, y maldecimos a todos los genocidas que todavía no entienden que la palabra es el único arma... que las balas son su perdición...".

sábado, enero 03, 2009

"Carbón del duro"

"Suenan, apocalípticas, las sirenas. Las mujeres recogen a sus criaturas; huyen hacia un hospital destruido, hacia una mezquita de la que no queda ni rastro.
Sobrevuelan los misiles la Franja, mientras una abuela suplicante reza a un dios que los abandonó, que nunca los acompañó.

Ruge la metralla, mientras los cadáveres piden venganza.

Las bombas contestatarias acaban con dos vidas; los juguetes teledirigidos del sionismo con más de trescientas.

En varios lugares del mundo se suceden las protestas.

Y en algún lugar perdido en las montañas del sureste mexicano, la conciencia se hace, de nuevo, persona. Y critica la barbarie. Y la pasividad de los mandatarios.

La UE justifica el ataque como un acto de defensa, y las tropas israelíes entran en Gaza.

Este año el carbón va a ser del duro, sin que necesitemos la intervención de las majestades de Oriente.

Esperemos que llegue pronto ese poema que rompa el ruido de las balas, que acabe con los odios que las disparan..."