lunes, junio 23, 2008

"En un libro vacío"

"Hacía tiempo que lo había visto allí sentado; en aquella taberna perdida en la ciudad, perdida en una ciudad cuyas calles contaban historias de un pasado extraordinariamente mejor, de un pasado vivo, con librerías repletas, charlas interminables, intelectuales reflexionando, mentes inquietas..., se encontraba aquel hombre.

Este anciano, que parecía ya parte del mobiliario, no se apartaba de un libro gordo, erosionado por el paso del tiempo, un libro que guardaba todas las historias que contaba a los transeúntes porque a sus paisanos, quizá cansados, quizá ignorantes, no les gustaba escuchar una y otra vez las batallitas de aquel ciego que, alrededor de aquella mesa, compartía su sabiduría, su conocimiento, sus ganas de soñar...

Este viejo leía historias de un diario que relataba días y días en aquel mismo lugar, cuando todavía se respiraba vida en todas las calles, cuando las colegialas se emocionaban por encontrarse, por tercera vez en una mañana, a aquel pintor que las dibujaba pasando por delante de la iglesia, cuando aquel barbudo se sentaba en el parque a recitar poemas y enseñaba a los más pequeños juegos tradicionales, viejas canciones, viejos himnos..., cuando el consistorio era un lugar de reunión, de discusión de los temas cotidianos, y estaba vetado a toda clase de contratistas... cuando, en definitiva, a este pequeño viejo le hubiera gustado quitarse el antifaz y observar lo que ocurría a su alrededor, cuando maldecía a una ceguera que lo había acompañado desde siempre, porque no le permitía vivir aquellas calles, vivir aquella vida...

Lo único que le quedaba, años después de pasar aquellas tardes en las que se imaginaba el bullicio de las calles, las horas de diversión, las horas de revolución, era relatárselo a los nuevos, a aquellos que no podían siquiera imaginar, como tuvo que hacer él en su día, imaginárselo, cómo podían ser aquellos momentos llenos de esperanza, utopía... y cómo podía ser la mente y el corazón de aquel viejo que sabía ilustrar, con un libro abierto, vacío, blanco, entre las manos, cómo había sido todo aquello... cómo le hubiera gustado que fuera".

miércoles, junio 18, 2008

"Tonalidades"


"Pensó en que hace algún tiempo las cosas eran como este cuadro de Rembrandt: lleno de tonalidades oscuras, tempestades, esperanzas inexistentes, callejones sin salida...

Sin embargo, ahora, que ese encontraba mucho mejor, que pasaba una etapa buena, seguía valorando este cuadro en su justa medida. Lo tenía en su ordenador, como fondo de escritorio, para no olvidar su pasado y para imaginarse un presente y un futuro en el que las tonalidades no fueran horribles, en el que los vientos fueran brisas a la orilla de cualquier playa, en el que las esperanzas y utopías fueran realidades, en el que los callejones sin salida se convirtieran en autopistas al infierno o en escaleras al cielo...".

domingo, junio 15, 2008

"Juntos"

"Sentía en sus entrañas que algo no iba bien en sí mismo, sentía que debía buscar y encontrar el mínimo detalle a todo. Pero también se sentía mal por ser así; en ocasiones, en la soledad de su pequeña habitación, encerrado en unas cuatro paredes llenas de cuadros subversivos y de versos de sus divinidades literarias, se culpabilizaba por sentirse mal, por exigirse a sí mismo, y a los demás, demasiado...

Y éste era el principal problema que tenía: su continuo interés por buscar lo negativo, por saber encontrar lo malo. Y vaya que si lo encontraba, lo encontraba, lo pregonaba... Era un buscador de verdades, y un destructor de sueños... Y sabía que eso sería su perdición, respecto a sí mismo, respecto a los demás, respecto a ella...

Porque en la soledad de su habitación, en la que un pañuelo de Ernesto Guevara le miraba fijamente empujándolo hacia delante, obligándole a vivir, obligándole a revolucionar, pensaba en que no era normal lo que le ocurría, no era sano esa forma de ver las cosas, no le ayudaría a conservar todo lo que había conseguido...

Así que cogía una de esas 'biblias' de la estantería, escritas por cualquier uruguayo con pluma afilada, las cogía y las devoraba, como había hecho tantas otras veces. Pero esta vez era distinto, esta vez las devoraba, las hacía suyas, creía en lo que decían sus versos, lo ponía en práctica: cantaba a la vida, a las ganas de vivir, de desfogar... esta vez, levantaba las persianas y dejaba entrar la luz en su caverna...

Y se acercaba a aquella muchacha, tendida en su cama, expectante, y le susurraba al oído: 'Haré lo imposible para que la realidad supere, incluso, a tus sueños...'. Y, juntos, volaban...".

viernes, junio 13, 2008

"La revuelta"


"Se conocieron un día cualquiera del mes de mayo del 68: ella, una niña bien venida a menos estudiante de medicina que decidió unirse a los acontecimientos, él, un filósofo joven y melenudo, que escribía en la pared unos versos de André Breton que rezaban: 'La revuelta y sólo la revuelta es creadora de la luz, y esta luz sólo puede tomar tres caminos: la poesía, la libertad y el amor'.

Y en eso se encontraba cuando aquella pequeñoburguesa, revolucionaria de corazón, se le acercó y le preguntó sobre qué sabía de poesía. Él, orgulloso, seguro de sí mismo, respondió: 'Lo sé todo. Si quieres te lo enseño...'.

Aquella invitación, casi en broma, casi por salir del paso, por no hacer un feo a una compañera de batallas, se convirtió en su condena... Se convirtió en su condena vitalicia, porque, sin saberlo, acababa de entrar en un callejón sin salida, como la revolución, del que no podría dar marcha atrás...

Decidieron, por lo tanto, hacer caso al mandamiento de Breton, y darse a la revuelta, a la revuelta revolucionaria, revuelta de justicia, de igualdad, de paz; darse a la revuelta de la poesía, de la lírica, de los sentimientos a flor de piel; y darse, en definitiva, a la revuelta del amor, del amor en las barricadas, en la arena bajo los adoquines, en las clases ocupadas de la Sorbona...

Decidieron darse a la revuelta, seguir la luz y encontrar el camino que llevaban tanto tiempo buscando...".

jueves, junio 12, 2008

"¡Yo fui, yo soy, yo seré!"



"El liderazgo ha fallado. Incluso así, el liderazgo puede y debe ser regenerado desde las masas. Las masas son el elemento decisivo, ellas son el pilar sobre el que se construirá la victoria final de la revolución. Las masas estuvieron a la altura; ellas han convertido esta derrota en una de las derrotas históricas que serán el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y esto es por lo que la victoria futura surgirá de esta derrota.'¡El orden reina en Berlín!' ¡Estúpidos secuaces! Vuestro 'orden' está construido sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!"

lunes, junio 09, 2008

"La noche estrellada" (Van Gogh)


"Perderse una noche como ésta con ella... la estrella que iluminaba su camino..."

viernes, junio 06, 2008

"En aquel parque"

"Un día cualquiera, sentado en el banco de aquel parque al que se había acostumbrado a ir durante el último año, reflexionó sobre todo lo que le había acontecido en un período de tiempo tan corto: rememoró, en primer lugar, su llegada; una llegada cargada de nostalgias por lo que quería vivir, y una despedida que se le hizo mucho más amarga de lo que hubiera imaginado.

Rememoró sus primeros y tan ansiados momentos solo, completamente solo, sin conocer a nadie, disfrutando de una soledad que llevaba demasiado tiempo esperando. Y así pasó el tiempo, y conoció a nuevas gentes, gentes que no le trataban como a un conocido, pero a la vez extraño, gentes que le abrieron las puertas de sus vidas, y le dejaron compartir... Le dejarón compartir y aprender lo bien que se está acompañado, de amigos, de amigos de verdad, y lo bien que se está solo, cuando se sabe que se tiene alguien cerca, en el que apoyarse en los malos momentos...

Pensó también en todos aquellos lugares que había conocido, en las viejas librerías que había descubierto y los rincones por los que se había perdido... Le gustaba pensar que, de una forma u otra, había encontrado otra casa, lejos de la suya, otro pueblo, distinto del suyo, en el que podía tratar con el encargado del bar al que acudía normalmente como si fuera un amigo de toda la vida, o con el librero que le enseñaba qué novedades había en la sección de 'Autores subversivos' o con cualquier otra persona de esas que estaban en su vida cotidiana como si hubieran estado siempre...

Y, por último, pensaba en aquella chica que había conocido allí mismo, con la que había estado en aquellas cafeterías, aquellas librerías, aquellas playas infinitas... Revivía, sentado en aquel parque, esperando a que ella llegara, todo lo que habían vivido juntos, todo lo que querían vivir juntos, todo lo que les quedaba por rememorar... juntos...".

lunes, junio 02, 2008

"A bote pronto"

"Así, de buenas a primeras se le podían ocurrir muchas cosas: empezando por lo más simple y lo más banal de todo, que no tenía ninguna gana de cumplir con sus responsabilidades; esto, quizá, venía derivado de las nuevas circunstancias en las que se encontraba, porque hacía tiempo que esperaba algo tan grande como lo que estaba viviendo, y no quería desaprovecharlo.

Además, sabía que no tenía mucho tiempo, que la libertad de la que había venido disfrutando era caduca, y que en breve tendría que volver a la rutina del laberinto del que había escapado tiempo atrás, buscando nuevas metas, nuevos objetivos, nuevos sueños... como los que estaba viviendo.

También había que tener en cuenta otros hechos que ocurrieron en su mente y en su entorno dejando a un lado lo ocurrido durante el último mes; hay que tener en cuenta que un día se levantó de la cama y vio las cosas de un modo distinto, sintió la necesidad de llevar a la práctica todas esas ideas que tenía en mente, sintió la necesidad de ser coherente con esas filosofías literarias con las que decía estar de acuerdo, quiso darle un sentido a lo que estaba haciendo que fuera más allá de los éxitos banales a los que siempre había estado acostumbrado...

Quiso, de una vez por todas, sentirse bien consigo mismo; vivir la vida, a su modo, y todo lo que pudiera; sentir en sus entrañas que lo que estaba haciendo, que lo que estaba viviendo, fuera lo correcto o no, era lo que él realmente deseaba...

Consiguió, a pesar de no haber creído demasiado en sus posibilidades, dejar de buscarle "tres pies al gato", relegar las nostalgias sobre lo que podía haber sucedido a un lado y soltarle a la vida, así, como si tal cosa, que no le tenía miedo...".