sábado, abril 19, 2008

"El silencio"

"Ellas pertenecían a la generación del silencio, a aquella generación que había sido obligada a callar. Para no empeorar las cosas, les dijeron. Y parece mentira que ese "no empeorar las cosas" fuera el yunque que tuvieron que llevar a lo largo de sus vidas (y que aún hoy perdura).

Muchas historias se perdieron por el camino, muchos momentos que, buenos o malos, hubiera estado bien oírlos contar, para no olvidarlos, más que nada, y para no repetir los errores del pasado, que en la generaciones venideras tendemos a repetir...

Ahora es cuando tenemos que destapar todo eso, y seguir para delante. Ahora es cuando debemos hacer honor a todos aquellos que durante la Generación del Silencio vivieron oprimidos, recluidos, desesperados, desesperanzados... Ahora es el momento de poner punto y final a aquella etapa, y comenzar a hacer ruido.

Pero un ruido con fundamento, un ruido que nos enseñe lo que aquellos no pudieron enseñarnos y que nos diga qué es lo que tenemos que hacer en este nuevo camino. Un ruido que no tenga miedo a nada ni a nadie; un ruido que venga a ser el principio de un himno, de un himno que acompañe a todas aquellas obras que quedan por hacer, a todas aquellas conciencias que quedan por remover, a todos los que ponemos todo nuestro empeño en que así sea...

Y el silencio, dejémoslo para aquellos que hablan y hablan, pero que no tienen nada que decir, nada que aportar... Para aquellos a los que más les valdría permanecer callados y parecer estúpidos, que hablar y despejar todas las dudas...

Entre todos, debemos poner las cosas en su sitio... Y remover, remover muchas conciencias..."

viernes, abril 18, 2008

"Póker de ases"

"Parece mentira la satisfacción que se siente en el momento de llevarlo a cabo; parece mentira que un simple acto sea capaz de cambiar nuestro punto de vista acerca de muchas cosas. Al menos esto era lo que pensaba él cuando se acercó a ella y se lo dijo. No se lo dijo directamente, habría sido muy valiente por su parte, y no estaba la situación como para hacer esfuerzos excesivos.

Fue más sutil que todo eso, y jugó sus cartas lo mejor que sabía. La verdad es que era una de sus primeras partidas, e intentó utilizar los ases que tenía en la manga (que eran muchos) de la mejor manera posible... Barajó sus posibilidades, puso cara de póker, y fue al 'todo o nada'. Los contrincantes parecían fuertes, pero en realidad no lo eran; creían saber tirarse faroles, pero él, recluido, como pasando desapercibido, controlaba la partida...

Esa última jugada fue la que marcó la diferencia, fue la que hizo que nuestro personaje sintiera un alivio por todo su cuerpo, y marchara para casa tranquilo... Había ganado aquella partida y eso le bastaba. Sabía que quedaban muchas otras, y que llega un momento en que los ases escasean y hay que saber cómo reaccionar. Pero eso no le importaba.

Le servía con ver la cara de ella cuando le sorprendió con aquel poker de ases. Él había cumplido; ahora era decisión de ella, jugar o no otra partida..."

jueves, abril 17, 2008

La noche (Eduardo Galeano)


"N
o consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta."

martes, abril 15, 2008

"A probar suerte".

"Todo en su calle era oscuro: sus vecinos no saludaban al verlos pasar, tan solo giraban la cabeza hacia un lado, disimulando, dando a entender que su presencia les incomodaba; los niños se refugiaban en casa y los viejos del barrio los miraban con desdén, como diciéndoles que sobraban, que allí no eran bienvenidos, y que ya había llegado el momento de marcharse.

Así les ocurrió en los distintos lugares a los que se desplazaron, buscando un sitio en el que por fin fueran aceptados y así poder empezar una nueva vida. Transitaron mucho, durante largo tiempo, y conocieron muchos sitios, de los que fueron cogiendo sus costumbres, sus hábitos y de los que se enriquecieron (y a los que enriquecieron), pero no llegaban a encajar...

En aquellas noches de soledad, el grupo se reunía junto a la hoguera; los mayores contaban historias de un pasado mejor que nunca tuvo lugar, y sacaban las guitarras, hacían canciones, bailaban, bebían, y compartían... En aquellas noches infinitas y eternas, soñaban con nuevos mundos, mundos mejores, con mejores gentes, con mejores oportunidades... Soñaban, en definitiva, con que a la mañana siguiente, nada más levantarse, no tendrían que recoger el campamento, salir de la ciudad, e instalarse en otro lugar, a probar suerte...".

"¿Solo?"

Necesitaba un día de descanso, de relax; un día para él solo, en el que perderse por la ciudad, tirarse en el verde y escribir...
Así que decidió hacerlo; llamó a un par de amigos con los que había quedado hace tiempo para ese fin de semana, con los que ya había decidido "quemar" otras ciudades, otros bares, otros destinos...
Ellos aceptaron de buen grado su negativa, su traición, aunque se sentían resentidos, y con razón, del plantón que les acababa de dar; incluso él también se sentía un traidor porque creía que no debía romper sus promesas, y menos con sus amigos de toda la vida a quienes tanto les debía.
Sin embargo, les deseo suerte para el viaje, y colgó el teléfono.

Ese mismo viernes, salió a recorrer la ciudad. Salió con la certeza de que no quedaba un solo conocido que le pudiera distraer de su cometido; salió con la esperanza de encontrarse totalmente solo, entre un montón de gente, y de replantearse todas las cosas que le habían preocupado durante los últimos días. Estuvo en la playa, corriendo un rato, leyendo otro, observando el ir y venir de las olas... Recorrió librerías nuevas y ocultas; entró en cafés abarrotados de gente, llenos de humo, en los que se sentía realmente bien, al no ser reconocido.

Cenó en el paseo de la Playa; desde allí, observó durante un rato a toda la serie de parejas que miraban el mar, a los chavales que corrían hacia casa, esperando que no fuera demasiado tarde y que sus padres ya estuvieran en la cama.

Pagó, dejó propina y decidió marchar hacia el acantilado.
Allí, sintiendo el viento, el frío, la soledad y la tan ansiada libertad, gritó; gritó, hasta que no pudo más.

De repente, de detrás de un árbol, apareció una figura. El caso es que aquella chica le resultaba familiar, no era la primera vez que la veía, no era la primera vez que se la encontraba en aquel acantilado compartiendo soledades. Hablaron un rato, cantaron, gritaron juntos... proclamaron revoluciones...

A partir de entonces, cada viernes, cuando sus colegas le hablaban de ir a alguno de esos baretos que tanto le gustaban, siempre les respondía lo mismo: "Mañana quedamos, que hoy tengo ganas de estar solo".

lunes, abril 14, 2008

III República


Camus dijo: "Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado".

Ya llovió desde aquella derrota; ¿no es hora de que podamos decidir?

domingo, abril 13, 2008

"Viento del pueblo".

"En la plaza de Orihuela, aún lloran al poeta. Aquel poeta miliciano, con lápiz y fusil. Descansa ya niño yuntero; descansa que sopla el viento. Descansa, y no tengas miedo, porque somos leones y jamás, jamás seremos ganado".

EL NIÑO YUNTERO

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
resuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.


Este poema interpretado por Víctor Jara: http://www.youtube.com/watch?v=rHlOOhf9woY


En estas fechas, in memoriam, Miguel Hernández.

lunes, abril 07, 2008

"Zona cero"



"Pequeña gran superpotencia despiértame y dime que las cosas va a marchar bien.
Que sembrarás de flores toda la ciudad. Que me harás temblar... / Salgamos a la calle bien temprano para gritar que en nuestro nombre nunca deberán cortar las manos que sembraron, que dieron calor...".

viernes, abril 04, 2008

"Piedra tras piedra"

"Pasando noches en vela, creyendo no ser capaz de conseguir todo lo que se proponía, se sentaba en el sofá, cansado, pensativo, buscando la salida de aquella situación... No entendía cómo ni por qué, no podía entender cómo había tropezado con esa terrible piedra que siempre se le cruzaba en su camino y que, como un buen ser humano, nunca veía.

Un día, decidió levantarse de la cama, perder el miedo a ser visto, no temer jamás a la vergüenza, dar a entender a los demás que no le importaban lo que pensaran... Decidió pensar en sí mismo, seguir lo que le dictaba su conciencia y sus entrañas y no atender a las consecuencias. Decidió dejarse llevar, que era como pensaba que debería haber hecho mucho tiempo atrás, cuando se encontró con esa piedra por primera vez, cuando probó de cerca el sabor de esa tierra mojada, cuando se encontró por primera vez verdaderamente solo, sin saber qué hacer, sin nadie que lo ayudara...

Al acordarse de aquellos momentos decidió no permitirlo, decidió coger el toro por los cuernos, y comandar las acontecimientos... Decidió, en definitiva, salir del agujero, salir de la caverna, e interpretar y disfrutar de la luz, de la esperanza y de la libertad."

miércoles, abril 02, 2008

"Atreverse"

"Atreverse a intentarlo... ¿Atreverse? Aquella palabra sonaba bien, parecía coherente, cuando sus allegados se la repetían una y otra vez. Él, racional, entendía sus argumentos, comprendía que no perdía nada por intentarlo, y se marchaba con las cosas claras. El problema venía cuando llegaba a casa; allí, en la soledad de su habitación, no lograba recordar las razones por las que "atreverse" sería lo idóneo.

En aquellos momentos, perdido, algo se rompía dentro de él; su contradictoria concepción que tenía de sí mismo, entre pragmático e idealista, no tenía razón de ser...
Desnudo con su soledad, le daba vueltas a la cabeza, pensaba en las broncas de sus amigos a la mañana siguiente cuando le preguntaran si lo había hecho, si se había atrevido, y él respondiera, avergonzado, que no; pensaba en qué estúpido comportamiento adoptaría cuando se encontrara de bruces con su silueta al cruzar el pasillo...

Sin embargo, lo que más le perturbaba era otra cosa: algo se le removía en las entrañas al reflexionar sobre su actitud, al entender que no perdía nada por intentarlo, que sería un completo idiota si no se lo contaba, pero no podía...

Se quedó tirado en el sofá, pensativo, mirando a una televisión apagada, y apurando una cerveza que saboreaba como si fuera la última.

A la mañana siguiente, de camino, se la encontró en el autobús... Hablaron de pequeñeces, del tiempo, de los viajes que habían pensado hacer durante las vacaciones, de lo jodidos que eran los lunes... Ella hablaba, él asentía, mientras en su cabeza volaban pensamientos: "Díselo", "No tienes nada que perder, no seas tonto".

Armándose de valor, enrojecido, sin atreverse a mirarle a la cara, le soltó todo lo que pensaba, todo lo que sentía, todo lo que le había perturbado durante tanto tiempo.

Una pena, sin embargo, que Afrodita estuviera ocupada con un Dios del Olimpo, y no le pareciera oportuno dejarlo todo por un simple mortal..."