lunes, diciembre 29, 2008

"Noche de Reyes"

"Cuando alcanzó los quince años, y se llenó de ese egocentrismo cognitivo que tienen los bebés, y que se vuelve a alcanzar en la adolescencia, comenzó a repudiar la Navidad. Repudiarla a la grande, echando pestes con la boca pequeña, como si fuera un viejo gruñón al que ya nadie hace caso.

Y se llenaba la boca con palabras rebeldes. Se quejaba del gasto abusivo de las luces, de la invasión del Papá Noel yankee, y de todas esas gentes que llevaban en la cabeza, como adorno, unos llamativos cuernos de reno (a decir verdad, quizá en esto último no le faltaba razón).

Quizá era cierto que esas fechas no le habían llamado la atención nunca. Pero tampoco podía negar la evidente predilección que había tenido siempre por los Reyes Magos. Y entonces paraba por un momento de gruñir y se dejaba llevar; se trasladaba a su pequeño pueblo perdido entre los valles, y revivía sus noches de reyes: la cabalgata, las calles ocupadas por las gentes de su pueblo, aquellos pajes pintados de negro que portaban antorchas, los engaños de su reina maga al colocarle los regalos, la serie de escalones que había que superar para acercarse a uno de aquellos Reyes Magos, el escuchar su nombre por un megáfono y creerse único esos diez segundos en que la muchedumbre buscaba a aquel crío que acababan de llamar...

Hoy, en la veintena, aún no ha perdido ese egocentrismo cognitivo que siempre lo ha acompañado. No ha perdido, quizá, ese leve gruñir para sí mismo, esas ganas de cambiarlo todo. Y se dice para sí mismo que las luces están de más, y que la solidaridad no se puede reducir a dos semanas. Y también se queja en voz alta porque la religión lo impregna todo.

Sin embargo, hoy recordó el olor a antorcha quemada. Hoy sintió, de nuevo, el dulce dolor de aquellos caramelos que, perdidos, le daban en la cabeza, que acababan entre sus manos.

Y piensa qué podría pedirle esta vez a Melchor (espera, eso sí, librarse del carbón). Y te susurra al oído si quieres que Baltasar te traiga algo en concreto...

Y, en definitiva, recuerda viejos momentos que un día creyó completamente oscuros. Los recuerda y encuentra un rayo de luz, que le indica, en voz baja, que todavía es Peter Pan, y que aún sabe volar...".

miércoles, diciembre 24, 2008

"La huída"

"Luces de colores en Preciados. Guirnaldas saltarinas en Gran Vía. Saxofonistas en Colón.

Papá Noel ha sido visto en el metro de Chueca. Se rumorea que los Tres Reyes Magos hacen una performance, en el Libertad 8, sobre su odisea en el desierto.

Llega la señora Navidad a Madrid. Ha nacido el primogénito de la paloma. Bienvenidas la alegría y la festividad.

No llegan, sin embargo, el pan y las rosas.

Y el capital, el siempre Todopoderoso, sigue inundando la ciudad de consumo y sangre.

Un niño llora en una esquina. No es el Niño Jesús.
Y parece que no es Herodes quien le da miedo.

Yo me agarro fuerte a ti. Me escondo entre tus brazos. Te susurro algunas cosas al oído. Me sonríes.

Y me pierdo por esta autopista sin fin, con la mirada fija en la próxima parada...".

lunes, diciembre 08, 2008

"Ni retrocesos ni final"

"Anoche volvió al bar de siempre. Encontró a las mismas gentes, las mismas caras, las mismas actitudes estúpidas y cerradas. Encontró también a la soledad que le había acompañado tantos años. Estaba allí sentada, esperando, en el lugar de siempre.

Y le agarró del cuello y le llevó tiempo atrás: le llevó a aquellos años de instituto, años de ideales llevados al extremo, de principios inamovibles, de sueños inalcanzables que la esperanza mantenía vivos. Años de compartir y de luchar. Pero también años de enemistad, de rabia contenida, de odio maldito e insano, años en que el callejón no tenía salida, estaba oscuro y habitado por monstruos de todas las clases, a veces ficticios, otras peligrosamente reales.

Vio lo que quedaba de aquello. Observó cuidadosamente el bar, su bar: el ambiente, los amigos, los no tan amigos, las miradas asesinas... Todo aquello le recordó un viejo aroma que hacía tiempo que no sentía, aquel olor lo transportó a otras noches quizá más oscuras, quizá oscurecidas con los años. Aquello le recordó los quince años, los monólogos ante el espejo, las mariposas que nunca se dejaban cazar, ni siquiera en sueños, la mirada con desdén de aquella rubia desde una esquina de ese mismo bar...

Recordó por qué había decidido romper. Romper con todo aquello que nunca había deseado, que siempre había soportado. Tardó muchas noches en darse cuenta de todo. Muchas noches en que todo parecía bien.

Y es que resulta que un día aquel niño con granos creció. Creció para bien o para mal. Y decidió guardar muchas cosas de aquellos años: los ideales casi perpetuos, el odio a la estupidez, la búsqueda de sus sueños...

Anoche se levantó de su asiento en el bar. Le tocó en la espalda a aquella vieja amiga, aquella soledad que seguía ahí, esperando, y le escupió en la cara. Y le soltó todo lo que pensaba, todo lo que había pensado siempre, todo lo que, ahora, era capaz de decir.

Y es que romper con todo lo malo le parece una necesidad... Hace tiempo que se ha dado cuenta que sus únicas vueltas atrás son en espiral.

Y sabe que no está solo en este viaje que han emprendido por la autopista. Porque sabe que están en la carretera, y que no hay retrocesos ni final...".

jueves, noviembre 13, 2008

"Al ciclista"

Y en este día gris cojo el autobús de vuelta a casa, de vuelta a Gijón después de estos dos días asquerosos que hemos vivido todos. Al paso por Arriondas la niebla invade el ambiente, y crea un aire de melancolía, de recuerdos que a veces te duele y otras te llena el alma.

Y de repente me da la impresión de que por el lado de mi ventana pasa un ciclista, con su maillot blanco con lunares, su maillot de rey de la montaña. Pero resulta que nunca más voy a volver a ver a ese ciclista tras el cristal; nunca más veré a ese hombre sobre una bicicleta y miraré por si es él.

Se acabaron los paseos en bicicleta, las charlas en navidad o en nuestros cumpleaños, los viajes al monte o nuestras horas en la piscina. Nunca más volveremos a ir hasta Cahecho en bici, nunca más esquiaremos en San Glorio, o comeremos chocolate del que siempre llevabas.
Se acabó mirar a cualquier edificio en obras por si te encuentro; se acabó el pasar por delante de tu casa y mirar si tienes el coche, y parar a saludarte y hablar contigo... No habrá más llamadas al mediodía, antes de entrar a trabajar, para decirme que bajara al portal que me ibas a dar el regalo de cumpleaños...

Y ahora que ya no estás, ahora que las cosas se han vuelto mucho más grises de lo que yo podría haber imaginado el lunes por la mañana, cuando todo estaba bien, en su sitio, como siempre había estado, como siempre creía que estaría...

Esas dos llamadas que recibí el lunes han acabado con una parte muy importante de mí, he perdido una pieza clave en mi puzzle. Y ahora nos toca buscar a todos un sentido, y las cosas siguen, y ellas te echaran de menos mucho más que yo...

Pero yo seguiré viendo, por el reflejo del cristal, la silueta de aquel ciclista que tanto, que tantísimo me enseñó... a ese ciclista que siempre tendrá mi eterna gratitud...

Y los demás mientras tanto, aquí seguimos en la carretera, pedaleando todo lo fuerte que podemos. Ahora nos ha tocado escalar el Angliru y no va a ser tarea fácil...

Lo escalaremos poco a poco, maldiciendo a esta puta vida que nos ha llevado al mejor de todos...

martes, octubre 21, 2008

"¿La utopía? A un paso..."

"Aún hoy recuerda los tiempos oscuros, llenos de nubes grises y de vientos que destruían todo.

Recuerda como se sentía años atrás, cuando parecía que nada tenía sentido, cuando buscaba una salida que no conseguía encontrar.

Aún no ha olvidado las miradas ansiosas, que esperaban verlo caer. Las miradas que lo empujaban a meter la pata, las palabras que lo hacían retroceder.

A veces incluso recupera aquellos episodios de rabia, de odio contenido, que tampoco le permitían avanzar.

Ahora, en ocasiones, se mira el espejo y ve quién era: observa a aquel niño con granos, que soñaba con cazar mariposas, que soñaba con ser cogido de la mano por aquella inalcanzable Venus de Milo, que lo llevaría a un lugar mejor... Recuerda a aquel niño, y mira las cicatrices que dejaron sus heridas...

Entonces le vuelve la tristeza. Y piensa que vuelve a sus poco añorados quince años. Y se siente tan solo, tan perdido, tan inexistente... como lo estaba entonces.

Pero las heridas acaban convirtiéndose en cicatrices. Y, al fin y al cabo, son marcas de guerra, que nos dicen lo fuertes que podemos llegar a ser, que nosotros tenemos la capacidad de llevar la luz a esas tardes grises.

Hoy, delante del espejo del baño, recuerda sus tardes grises. Y sí, por qué negarlo, es posible que la tristeza le invada, pero sólo por un instante. Porque enseguida recuerda todo... Recuerda que las heridas han cicatrizado, y que no hay razón para preocuparse. Y recuerda que ya caza mariposas, y que ya abraza a la Venus de Milo.

Y sabe, además, que aunque las heridas se puedan volver a abrir, aunque desaparezcan las cicatrices, aunque el hombre del traje gris le vuelva a alcanzar... nunca dejará de haber un rayo de luz, que se cuele entre los nubarrones oscuros, y que nos indique que la utopía sigue ahí, a un paso, y que nos está esperando...".


Para mi amigo Alatriste, que tarde o temprano acabará, seguro, encontrando la utopía...

Un abrazo

jueves, octubre 16, 2008

"Mientras hago tiempo para verte"

"Estaba sentado en un banco cualquiera del parque. El día estaba nublado. Para él los días eran oscuros desde que lo perdió todo.

Llevaba ropas viejas, ropas de ésas que se utilizan en los días de faena, cuando hay que pintar la habitación o lavar el coche. No tenía zapatos. Sus pies estaban llenos de llagas. Él era una herida de este sistema decadente, de sus conciudadanos ciegos.

Un día, cuando era un simple contable, su mujer lo dejó y se marchó bien lejos. Y no pudo ayudarse de aquellos amigos de siempre, porque no los tenía. Y no pudo volver al regazo de su familia de origen, porque tiempo atrás había roto unos lazos que, en lugar de abrazarlo, lo ahogaban.

Y se refugió en el bar de la esquina.

Desde allí pudo ver cómo perdía su casa, su trabajo... la vida por la que tanto había luchado.

Hoy ya nadie recuerda a aquel hombre: ni su mujer, ni los amigos con los que descubrió lo que era la vida, ni siquiera esas almas que conoció en los rincones más oscuros de los bares...

Y hoy, me lo encuentro sentado en un banco cualquiera del parque. Con sus pies heridos, con su alma perdida, con su vida olvidada.

Hoy me lo encuentro en el parque mientras hago tiempo para verte.

Está dando de comer a unas palomas...

Y yo todavía me atrevo a quejarme porque llegas tarde..."

jueves, octubre 09, 2008

"Susurros"

"Susúrrame, por favor, al oído cuáles son esos sueños que persigues. Susúrrame que te dé la mano, y que camine contigo, mientras se hacen realidad".

domingo, octubre 05, 2008

Rayuela (Julio Cortázar)

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

"Agárrate fuerte a mí... Agárrate fuerte a mí, y no me sueltes...".

martes, septiembre 30, 2008

"Autoría"

"Un día una vieja profesora había intentado explicárselo: él no era más que un simple chaval que creía comerse el mundo, y que además se enfadaba terriblemente cuando descubría que, en ese mundo que creía suyo, había cosas que no eran para él. Y aquella profesora que un día le había enseñado a digerir las cosas, que le había mostrado el sentido del razonamiento, que lo había alejado de aquel cacareo crónico que se destilaba en la secundaria, le dijo que no. Le hizo ver lo equivocado que estaba.

Le soltó que la vida era enfados y alegrías, risas y lloros. La vida para ella era marcharse a casa los viernes con una sonrisa enorme, y volver a trabajar los lunes, con la mirada triste. Y era emborracharse en los bares, con los amigos, y quedarse en casa, solo, mirando una tele estúpida y pensando en cosas intrascendentes.

Y, por lo visto, según su anciana profesora, se trataba de pasar tardes, noches en blanco y negro. Se trataba de que la lluvia te pescara por casualidad y te chafara el día, y de que a la mañana siguiente un sol radiante entrara por tu ventana y te llenara de vida.

Y de este fin de semana, borrachos por Madrid; y del fin de semana que viene, en tu pueblo, con la misma gente aburrida, la misma gente de siempre. Y llorar hoy, y reír mañana. Y sentirla cerca, para volverla a perder. Y ver que quizá se acaba una etapa, una fase que creíste que era la de verdad, para mañana ver una etapa mejor, y un horizonte más claro y nítido.

Y es que, en definitiva, lo grave no eran los obstáculos que se pudieran encontrar en el camino. Quizá no tenían importancia los retrocesos que se pudieran hacer mientras apartaban malezas de aquella senda del bosque.

Lo único que podía tener una gravedad especial, era el simple y aterrador hecho de que después de llevar muchísimas tardes en aquel bosque, no supiera dónde estaba, no supiera dónde le habría gustado estar. Quizá aquellas piedras que a veces lo hacían tropezar al caminar no tenían la menor trascendencia. La gravedad residía en no ser capaz de ver que aquellas piedras tenían su único nombre y su intransferible firma...".

viernes, septiembre 19, 2008

"Estoy ardiendo y siento frío"

"Cuando vivía en la parte más oscura de su mundo, soñaba con tardes menos grises, llenas de tonalidades, de fines para su existencia, de creación y de acción. Creía que un día escaparía de esos barrios melancólicos, solitarios, llenos de mugre... y que llegaría a otro lugar distinto.

Y resulta que un día, por casualidad, sin esperárselo siquiera, abandonó aquella calle oscura e intransitable, y marchó bien lejos. Había sido una estupidez, ¿para qué negarlo?, creer que había algún lugar idílico, de cuento... algún lugar soñado, deseado y real.

Pero el lugar era, al fin y al cabo, distinto: había árboles con frutas prohibidas, miradas indiscretas, sueños esperando para ser cumplidos, luz, una luz intensa que les llenaba de vida, y alguna que otra mano aliada dispuesta a ayudar y dejarse ayudar en el camino.

Así todo, sin saber cómo, algo le hizo despertar; un espectro venido de recuerdos pasados y que creía olvidados, le recorrió el cuerpo; y descubrió, que la vida, por muchas buenas sorpresas que te pueda dar, no fue sacada de un cuento para niños.

Y es por eso, que en ocasiones, en esta nueva residencia que tiene en el mundo, en este nuevo lugar que parece que ha creado, arde por dentro, al mismo tiempo que se hiela de frío. Y también se siente increíblemente feliz, cuando le viene la tristeza.

Y es que resulta que, aunque viviera en el paraíso, aunque hubiera encontrado aquella tierra prometida... seguiría sintiéndose un extraño...".

viernes, septiembre 12, 2008

"Es posible y además necesario"

"Empezó a saber de él cuando era un simple quinceañero, recluido en sí mismo, que buscaba grandes metas, que se llenaba la boca con palabras revolucionarias que evocaban un futuro distinto, esperanzador y mejor.

Había oído hablar en su casa de aquel fatídico 11 de Septiembre, y veía por la televisión los aviones bombardeando la Moneda y el recuerdo póstumo de ese noble intento que no permitieron que fuera realidad.

Un día descubrió por casualidad el último discurso en Radio Magallanes, cuando pudo comprobar la increíble humanidad de aquel hombre, que no estaba dispuesto a que su pueblo fuera masacrado. También descubrió al poeta campesino, que cantaba a la sociedad venidera, que honraba a aquellos que, como sus padres, sufrían un sistema cruel, inhumano.

Y resultó que el señor de las poesías, aquel que le leía su madre cuando era un canijo, aquel con el que Galeano decía conversar vinos, también marchaba con ellos, abriendo alamedas, cambiando conciencias, transformando el mundo.

A Allende lo mató el golpe: no huyó como habría hecho cualquier 'honrado' presidente latinoamericano. A Víctor Jara lo torturaron, hasta que murió de dolor y de pena. Pablo Neruda murió pocos días después del golpe, por su avanzado cáncer, y su tristeza.

Otro 11 de Septiembre ha pasado. Este antaño quinceañero se sienta delante del televisor. Recuerda al compañero Presidente y sus alamedas. Y recuerda la canción de Pablo Milanés.

Se pone en pie, emocionado y rabioso. Se dirige a pisar las calles nuevamente, a llorar por los ausentes y a maldecir a los traidores.

Y mientras tanto, ve en el horizonte calles llenas de hombres y mujeres (libres), caminando hacia esa sociedad mejor, hacia ese otro mundo posible y necesario".

lunes, septiembre 08, 2008

"De madrugada"

"Son las 2 de la mañana. Estoy delante de un papel en blanco y una pluma. A mi lado estos apuntes que me traen de cabeza. Y mañana, joder, a levantarse otra vez, y a alienarse un poco más... A esperar que pase el día, lo más rápido posible, para oír el móvil, escucharte al otro lado, y volar, y liberarme...

Estoy aquí a las 2 de la mañana, un domingo por la noche. Otro domingo, otra noche, otra semana que ha pasado. Y me acuerdo de la mañana del 6 de Julio, día maldito, y mi carta, y Silvio, y tu sabor... Y ese coche cada vez más cerca, y mi vuelta cada vez más inminente. Y lo duro que sabía que se me iba a hacer, y lo duro que se me ha hecho.

Y ahora me iré a dormir, y se alternarán por mi mente todas las imágenes pasadas: los paseos, los (grandísimos) helados, esas puertas giratorias, los libros, las canciones... O cuando te di el libro, y salí corriendo (literalmente), o el miedo que pasé cuando me dijiste, en la cafetería, que si podías hablar conmigo. Porque ahora me iré a la cama, y me vendrán a la mente los momentos pasados, y una sonrisa se dibujará en mi cara. Y de repente, en medio de la noche, me despertaré, y miraré por si estás cerca; y cuando no te vea, me entrarán ganas de mandarte uno de esos mensajes que me sirven para volar hacia ti, que me sirven para acordarme de que no estoy solo.

Y también me acuerdo de los momentos que quedan por venir, de los grandísimos recuerdos que tenemos que crear, de los viajes con una mochila al hombro, de ese fin de semana en Madrid los dos juntos, del día en que te pueda enseñar todos esos rincones por los que crecí, en los que me convertí en este raro personaje que tú conoces. Veo en el horizonte cómo esperamos una y otra vez a que suba la marea.

Son más de las 2 y media de la mañana. Te miro, te recuerdo y veo lo afortunado que soy. Y nos veo huyendo en ese autobús, y veo que vamos hacia cualquier parte. ¿Y sabes que más? Me estás cantando, casi susurrando, al oído. ¿Es una de Ismael? ¿O quizá aquella canción de Silvio? ¿Te acuerdas de cuál no?"

martes, septiembre 02, 2008

"Cuando éramos reyes"

"Cuando éramos reyes solíamos correr detrás de cualquier balón que estuviera tirado por ahí; o buscábamos el balón de reglamento que traía aquel chaval canijo, aquel chaval al que sobornábamos con regalices, con chicles insípidos que regalaban cromos o con hacerle tres o cuatro cuentas de sus deberes de matemáticas.

En ocasiones, cuando aún éramos reyes, rompíamos con todo: no había súbditos, no había vasallos, no había nobles a los que agasajar, todo era res pública. En ocasiones, también, las guerras entre reinos tenían lugar en cualquier corte, en la pista, en clase, en la plaza del pueblo; nos batíamos en duelo por ganar ese pequeño territorio, por saciar nuestras ansias imperialistas: aquel balón, esa camiseta de un jugador importante para el momento o, simplemente, por ser los receptores de cualquier mirada, tímida, desde un rincón.

Cuando nuestra sangre empezó a tornarse roja, cuando el corazón empezó a desplazarse, para siempre, a la izquierda, un poco más tarde, descubrimos las barras de los bares; descubrimos aquellos ojos que nos miraban desde un rincón oscuro, aquellos ojos que temíamos, pero que nos daban la vida. Aquellos ojos que nos querían quitar la corona, y que querían destruir nuestro reino de inocencia, de libertad relativa, aquellos ojos que nos querían exiliar y obligarnos a mirar más allá.

En ocasiones, miro hacia atrás. Y nos veo cuando aún reinábamos. Cuando teníamos la felicidad de aquel que no piensa mucho más allá de su propio reino, un reino que ve seguro, suyo y para siempre. A veces pienso si hicimos bien en querer abandonar ese reino, en abandonar aquellas tardes de fútbol, de deberes a duras penas, de correr en el recreo, de llorar los primeros días de Septiembre... A veces pienso en si hicimos bien en querer dejar atrás todo aquello.

Pero resulta que el corazón ya está a la izquierda, y que la sangre es roja, más roja que nunca, y que no creemos en monarquías trasnochadas. Y resulta que desde un rincón hay una mirada que se fija en ti, que te hace preguntas, que te enseña respuestas. Y resulta que al fin encontraste a la viajera de la Gare d'Austerlitz. Y resulta que a pesar de todo, que gracias a todo eso, eres feliz. Y eres más feliz que cuando vivías en tu viejo reino; ahora eres feliz, y lo sabes...

Y cuando viene la nostalgia, siempre se puede echar un vistazo a las viejas fotos, que nos recuerden lo que tuvimos en la mano, lo que aún tenemos... que nos susurren que disfrutemos, porque el corazón es rojo, y está a la izquierda, y brilla como no lo ha hecho nunca, brilla como ni siquiera imaginábamos que brillaría, cuando éramos simples reyes, y soñábamos con ser ese indio con pluma, que gritaba, que escribía mensajes en el horizonte, que corría por las llanuras del Oeste, detrás de los que se creían tocados por la Providencia...".

domingo, agosto 31, 2008

Fundación de los abrazos (Eduardo Galeano)


En Irak nació el primer poema de amor de la literatura universal, miles de años antes de su devastación:

Que el cantor teja en cantares
esto que voy a contarte.

El canto contó, en lengua sumeria, el encuentro de una diosa y un pastor.

Inanna, la diosa, amó esa noche como si fuera mortal.

Dumuzi, el pastor, fue inmortal mientras duró esa noche.

sábado, agosto 30, 2008

Yo tuve un hermano (Julio Cortázar)


Yo tuve un hermano
no nos vimos nunca
pero no importaba.

Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.

Lo quise a mi modo
le tomé su voz
libre como el agua.

Caminé de a ratos
cerca de su sombra
no nos vimos nunca
pero no importaba.

Mi hermano despierto
mientras yo dormía.
Mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.


(Poema de Cortázar para el Che)

(El poema iba acompañado de esta reflexión:

"El Che ha muerto y a mí no me queda más que silencio, hasta quién sabe cuándo; si te envié este texto fue porque eras tú quien me lo pedía, y porque sé cuánto querías al Che y lo que él significaba para ti. Quiero decirte esto: no sé escribir cuando algo me duele tanto [.] Mira, allá en Argel, rodeado de imbéciles burócratas, en una oficina donde se seguía con la rutina de siempre, me encerré una y otra vez en el baño para llorar; había que estar en un baño, comprendes, para estar solo, para poder desahogarse sin violar las sacrosantas reglas del buen vivir en una organización internacional".)

"Su árbol"

"Un día asistió a una discusión que, quizá, cambió su forma de ver las cosas: alguien soltaba una pregunta al aire, hacía mención a la importancia de las raíces, a la importancia de tener claro de dónde se viene sin olvidarlo.

En ese momento, una rezagada entre los asistentes levantó la mano: esta espontánea habló de sus raices, de que consideraba que no debía olvidarlas, que no debía dejarlas a un lado, pero también habló de las ramas, de las hojas que iban apareciendo en su árbol y que, al fin y al cabo, formaban todo su ser.

Entonces él pensó en todo eso, pensó en no dejar de lado sus raíces, al menos en no olvidarlas por completo; pero también pensó en sus ramas, y en sus hojas, y en el color que tomaría su árbol durante el otoño, el invierno, la primavera... Pensó en que lo importante no eran ya las raíces, sino las hojas, unas hojas que él deseaba perennes, unas hojas que quería que aguantaran el oscuro octubre y el nevado invierno... Y tampoco quería unas ramas débiles, que el viento de una estación cualquiera fuera capaz de tirar; quería unas ramas fuertes, que aguantaran el ir y venir de la vida, unas ramas fuertes, que lo ayudaran a caminar...

Quería, en definitiva, unas ramas que se unieran con las suyas, unas ramas tan auténticas, tan verdaderas, tan llenas de vida, que le ayudaran a despegar...

Quería construir un árbol según su punto de vista; un árbol que, por fin, reflejara lo que él era... lo que él quería significar".

miércoles, agosto 27, 2008

"Atreverse a dejarlo todo"

"De lo único que, en estos momentos, estaba seguro que nunca se arrepentiría era de sentirse capaz de dejarlo todo por ella, de atreverse a coger un día cualquiera un bus, un tren hacia ninguna parte, agarrado a su mano, de cargar con esa mochila que tenía aparcada encima de su cama, esa mochila llena de sueños, planes, escondites, lugares por recorrer, playas, islas desiertas, tesoros por descubrir... No se arrepentiría jamás de que solamente necesitara un simple , para huir sin mirar atrás.
No se arrepentiría jamás de que detrás de cada huida que pasaba por su mente, estuviera única y exclusivamente ella..."

lunes, agosto 25, 2008

"Mariposas que cazan en sueños los niños con granos"

"Descolgó el teléfono temeroso: no sabía lo que se iba a encontrar y tenía miedo. Con cautela fue marcando el número. Después de tres tonos, al otro lado del aparato oyó la voz de una señora, ya mayor, curiosa por saber quién era el interlocutor. Él preguntó por su nieto, identificándose como un antiguo amigo, y la vieja mujer le pidió, amablemente, que esperara.

De repente, al otro lado apareció la voz de su homónimo. Le invitó a verse un día cualquiera de esa misma semana para hablar de lo de siempre, para hablar de todo lo que habían dejado apartado hacía ya tiempo: las revoluciones, los amores imposibles, las penas en las barras de los bares, las distintas clases de cervezas en las que bañarse en los días importantes... Y se citaron para el día siguiente, en el bar de siempre, como antes.

Él llegó pronto: no tenía nada que hacer, y decidió curiosear por los rincones en los que había crecido. Y llegó al bar; la camarera era nueva, pero todo lo demás seguía igual: la máquina de dardos, el no muy seguro dispensador de condones, las mesas llenas de firmas, el cuadro de Springsteen en la pared o la foto de un Dylan cada vez más despeinado y extravagante. Y, cómo no, Sabina sonando de fondo. Se sentó en su sitio favorito y esperó.

Al rato llegó su amigo, con cara de cansado, como de costumbre, y echando pestes de un jefe que, como todo el año anterior, le obligaba a hacer unas horas extras que nunca pagaba.

Pidieron una ronda; empezaron a hablar y a recordar: recordaron, en primer lugar, aquella tarde de viernes, aquella primera borrachera a base de cañas que les mantuvo vivos toda una tarde, que les dio fuerzas para vivir muchas más. Recordaron cómo llegaron a casa aquel día. Encima de esa misma mesa habían planeado muchas, muchísimas veces su asalto a la Bastilla, al cuartel Moncada o la toma del Ayuntamiento del pueblo. Y de adolescentes se habían enamorado cada cinco, diez minutos, quince... primero de una rubia, después de una morena, una pelirroja... Y habían jurado vengarse del matón que les daba collejas en clase, cuando salían a la pizarra, y de todos esos momentos grises en que ni siquiera eran capaces de soñar que abrazaban a la Venus de Milo...

Por la décima cerveza le estuvo hablando a su amigo de aquella chica que le hizo, que le estaba haciendo perder la cabeza. Pidieron la última ronda (acompañada por cualquier canción de Sabina). Acabaron la cerveza y salieron por la puerta; se despidieron con un abrazo: su amigo, camino a casa, a dormir la borrachera para levantarse al día siguiente y poder ir a trabajar; él marchaba también a su casa, donde le esperaba una mochila llena de recuerdos y un billete de autobús hacia ninguna parte...".

sábado, agosto 23, 2008

"Consuelos"

"La chavala del asiento contiguo habla con su padre, sobre un viaje próximo, a tierras gallegas. El padre parece buen tipo, según comenta su emocionada hija, le va a pagar todo el viaje, a ella y a su novio, que por lo que se puede intuir, no ha trabajado en todo el verano... Un poco más atrás un viejo borracho canta himnos (de borracho claro). Al principio le parece rumano, al menos eslavo, porque no se le entiende nada. Cuando le oye quejarse sobre las maneras para la conducción de nuestro chófer ya lo puede encasillar: español de pura cepa. El muchacho de delante habla también por el móvil; por lo que parece se escapa una semana a estudiar una asignatura, que por lo que cuenta a su amigo telefónico, empezó cuando todavía tenía voz de pito. Una señora sentada detrás del conductor se levanta hacia al baño; a la vuelta, tiene la genial idea de dejar la puerta del "baño" abierta: craso error, un llamativo olor interrumpe la monotonía del autocar... Un cubano fortachón habla con su cuñado sobre lo malvada que es su señora madre... Una jenni cualquiera grita por teléfono a su hermano bakala porque le compró el billete para el bus y él no se había presentado... Otro iluminado amenaza de muerte a sus amigos por una broma que, por lo visto, no le ha hecho demasiada gracia... Un grupo de chavales entran a malas penas cargados con bolsas de alcohol de camino a otra botellona, mientras no paran de hablar del Sporting de Lisboa y de Marc Gasol...

Él lleva a Quique y a Ismael en sus auriculares. Entre sus manos, un libro de una nueva deidad literaria. El móvil suena, no lo coge, para qué...
Y se consuela porque tiene la certeza (o al menos eso le gustaría) de que un día ella aceptará escaparse con él (en bus, en caravana o a pedales) hacia cualquier sitio, hacia cualquier lugar en el que puedan, por fin, hacer sus sueños realidad...".

jueves, agosto 21, 2008

Piedra negra sobre piedra blanca (César Vallejo)



Me moriré en París con aguacero,

un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
talvez un jueves, como es hoy de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y,
jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…


César Vallejo, el poeta de los vencidos que diría Galeano...

Más poemas...

miércoles, agosto 20, 2008

"Línea 7"

"Decidió subirse en aquel autobús que lo llevara a la estación; aquel autobús que lo alejara un poco más de los recuerdos que se le venían a la mente, en esa misma ciudad, cuando simplemente era un chaval y creía comerse el mundo.

Ésa sería la última vez que se subiría a ese autobús en el que había crecido, cuando iba a jugar con sus primos, los fines de semana, a la Magdalena, cuando iba a ver a su equipo favorito, de la mano de su abuelo, con una bufanda verdiblanca que le protegía del frío, o cuando empezó a estudiar, en la facultad, en el interfacultativo, cuando se escapaba de clase para jugar al mus en la cafetería, cuando se encerraba la última semana en la biblioteca para intentar, con éxito en bastantes ocasiones, salir triunfante del terrible Junio.

Había comprado un billete de tren; no había dicho ni que se iba, ni a dónde. En su casa, sobre la mesa de la cocina, había dejado un papel en sucio que decía adiós.

Cuando todavía quedaban unas cuantas paradas para llegar a su destino, observó como un niño pequeño se le quedaba mirando. Este niño, cuando vio que aquel viejo le devolvía la mirada, le saludó con la mano y sonrió. El viejo, sorprendido, le devolvió la sonrisa y el niño, satisfecho por el saludo, apartó la mirada. Aquel niño se bajó en la Magdalena, allí lo esperaban otros chavales con los que, previsiblemente, correría por la hierba y se subiría a los columpios.

Aquella tarde, nuestro viejo cogió un tren que lo llevó lejos, muy lejos de allí. Y pensó todo el camino en aquel niño, en esa felicidad que tenía, e intentó rememorar lo feliz que había sido él algún día, cuando se conformaba con poco, cuando era un simple niño que corría por el parque, que escuchaba las historias siempre interesantes de su abuelo, que no necesitaba huir una y otra vez para sentirse bien..."

lunes, agosto 18, 2008

"Los sueños están por encima, y muy..."

"Lo había leído en un periódico de esa misma semana: España había recaudado más de 900 millones de euros el año pasado, de la venta de armamento. España es el mayor exportador de munición ligera al África Subsahariana. Entre sus clientes se encuentran países tan poco conflictivos como lo son Marruecos e Israel.

Y el caso es que él encendía la tele, después de leer esto, y le venían a la mente antiguas imágenes: se acordaba de Zapatero, hablando, llenándose la boca con la Alianza de Civilizaciones; recordaba, incluso, la guerra de Irak, con su falso No a la Guerra, con la hipocresía de los que saben que ganan dinero gracias a la muerte de otros...

Entonces imaginaba los momentos que quedaban por venir, dentro de cuatro años, de ocho, de doce... Se imaginaba cómo le iban a pedir el voto, cómo le iban a intentar camelar con el "somos malos, pero no fachas", cómo le iban a invadir con músicas pegadizas, cómo iban a comprar a esos artistas a los que siempre había admirado, para traerlo hacia el redil...

Sin embargo, como había sido hasta ahora, como seguiría siendo a partir de ahora, sus sueños ni cabían ni cabrían en sus urnas... Porque en sus sueños no aparece miseria, ni muerte, ni genocidio... Porque, bajo ningún concepto iba a aceptar, que sus sueños, lo único que lo mantenían vivo, se depositaran en aquellas urnas, dieran su apoyo a todas esas manos que, premeditadamente, estaban manchadas de sangre inocente...".

domingo, agosto 17, 2008

"Los que nunca se movieron"

"Y hablaba con los de siempre, con los que nunca se habían movido, con los que, desde que él tenía recuerdo, le daban la mano y le hacían andar. Hablaba con esos viejos amigos que había conocido casi sin querer, por hablar porque sí, por decir algo y se habían convertido en importantes, en distintos.

Y volvía mucho tiempo después a recorrer la ciudad, con ellos, a dejarse el dinero en los antiguos bares, a emborracharse, como tantas otras veces, encima de una mesa, sucia, que ya lo había visto todo. Y les soltaba todo lo que sentía y ellos le respondían que tenía razón, que nada era lo mismo, que, sin saber cómo, la distancia había tenido su efecto.

Pero él se levantaba de aquella mesa, casi sin saber dónde iba, y pedía otra ronda, y allí mismo recordaban todos los momentos que los juntaron, que los unieron, y todas las charlas que un día cualquiera significaron algo, incluso los lloros y las penas, pero también los triunfos... Recordaban, en definitiva, lo que les había hecho especiales, distintos... lo que, a pesar del tiempo, del espacio y de otras fuerzas paranormales, no los separaría jamás..."

viernes, agosto 15, 2008

"Bajo los adoquines, está la playa"

"Se apeó del tren en la gare de Montparnasse. En su mochila llevaba un bloc de notas, un lapicero, algo de dinero suelto y recortes, muchos recortes de prensa sobre Mayo del 68. Y se dirigió a una oficina de información cualquiera; allí pidió un callejero de la ciudad y se puso en marcha.

Ya que se encontraba cerca, decidió visitar el cementerio de Montparnasse; mientras caminaba por el boulevard Edgar Quinet vinieron a su mente las lecturas que un día hizo de la biografía de Sartre (y de Beauvoir), y rememoraba aquellos ríos y ríos de estudiantes, obreros, intelectuales... dando su último adiós a aquel pequeño y viejo filósofo. Ya en el cementerio, encontró, casi por casualidad, la tumba de Julio Cortázar. La lápida estaba llena de papeles, de billetes de metro, de despedidas... y alguien, emocionado, le había dado las gracias por el capítulo 7 de Rayuela.

Salió del cementerio y cogió el metro. Decidió plantarse en la otra punta de la ciudad, en Montmartre, y caminó largo y tendido por el Boulevard de Clichy, vio (desde fuera) el Moulin Rouge y se sentó en una cafetería de ésas que, tiempo atrás, estaban repletas de artistas rodeados de humo, rodeados de pinceles y de proyectos de cuadros que les mantenían vivos.

Su siguiente parada fue el Boulevard de Saint-Germain, donde encontró librerías con libros muy apetecibles, pero que, sin embargo, requerían un nivel de francés que él no tenía. Con lo que se resignó a comprar alguna postal, con fotos en blanco y negro, alguna postal que relatara un pasado distinto de aquella ciudad, quizá mejor...

Caminando llegó hasta Saint-Germain-des-Près, y encontró Les Deux Magots, aquella cafetería que tantas noches se había imaginado en sus libros; no era lo que él se figuraba, tampoco podía ser lo que fue en su día, ahora se reducía a una cafetería, como las de antaño, pero repleta de turistas que, como él, decidieron pasar por allí, para ver qué se sentía...

Siguió vagando por el Barrio Latino y, por fin, llegó a la Sorbona. No había rastro de pintadas, ni de carteles originales ni revolucionarios. No había rastro de barricadas que cerraban la calle pero que abrían el camino. Y entró en una librería, que tenía pinta de ser algo distinto (no en cualquier lugar tenían las obras completas de Mijail Bakunin) y le preguntó al encargado qué había pasado con la Primavera del 68. Éste, entre derrotado e impotente, le contestó, con su pobre inglés, que Sarkozy se la había llevado, que se había propuesto acabar con su herencia, la herencia del mayo francés, y que lo habia logrado.

Así que este transeúnte salió de la librería, apenado, y dio una última vuelta antes de marchar hacia la estación, antes de coger otro tren que lo llevara lejos de allí.

Ya era de noche en París, ya la gente de bien se había recogido, ya estaban en la cama. Perdido, intentando llegar a la Gare d'Austerlitz, desde donde coger un tren que lo llevara al Este, vio como dos chavales, encapuchados, pintaban algo en una pared, pintaban: "Sous les pavés, la plage."

Pensó que no todo estaba perdido, y, efectivamente, así era. La plaza seguía sucia, y no había que resignarse. Sólo quedaba darse a la revuelta, a la revuelta de la que hablaba Breton, a la revuelta creadora de luz, de poesía, de libertad, de amor... de sueños...".

[Audio del Capítulo 7 de Rayuela, por el propio Cortázar]

jueves, agosto 14, 2008

"Recordāri"

"Esa noche, después de cenar, decidió salir un rato a la calle, a perderse por los rincones, por las esquinas por las que hacía mucho tiempo que no pasaba.

Y caminó, caminó mucho y observó lo que ocurría en la urbe: vio a parejas de jóvenes amantes que, a la luz de la noche, escondidos de miradas indiscretas, se dejaban llevar, hacían crecer madreselvas y amanecían inmortales; y vio cómo un grupo de chavales pintaban consignas en una pared, consignas que bien podían haber sido pintadas en el 68, en París, en cualquier aula de la Sorbona, bajo la mirada de cualquier Sartre orgulloso de sus discípulos; y escuchó a aquel profesor, borracho para unos, loco bohemio para otros, que tantas noches le había entretenido, con sus historias de revolución, de viajes, de sueños por cumplir...

Y, por casualidad, llegó a la puerta de la taberna en la que había pasado toda su juventud. En este lugar, había compartido charlas, vasos y vasos de cerveza, penas y triunfos con grandes amigos que se habían quedado por el camino... Y en aquella mesa, allí apartada, había escrito muchas de las cartas que le llegaban a ella, cuando él se encontraba lejos, y necesitaba acercarse un poco, aunque fuera por escrito...

Se sentó en esa misma mesa. Pidió que le trajeran la cerveza más fría que tuvieran. Y recordó... Su viejo profesor le había dicho en su día que 'recordar' venía del latín, y que significaba volver a pasar por el corazón. Y fue lo que hizo aquella noche...

Lágrimas de felicidad brotaron de sus ojos ya viejos y cansados... Lágrimas de felicidad, de emoción, de ésas que sólo aparecen en los momentos indicados."

"Y..."

"Se sentó delante de aquel bloc que tantas noches le había ayudado a sobrellevar el insomnio; cogió un lápiz, casi gastado, e intentó escribir cualquier cosa que lo alejara de allí, cualquier cosa que lo ayudara a meterse en la cama, de una vez por todas, con una sonrisa en la boca.

Sin embargo, ninguna palabra salió de su lápiz, y el bloc, que antaño estaba lleno de miles de historias, de viajes, de amores extraviados, de esperanzas por cumplir... quedó vacío; y este lector apenado, frustrado consigo mismo por no saber exteriorizar su pena, siguió vagando en la noche.

Se tiró en la cama, y vio aquel libro encima de la mesita. Lo abrió y lo releyó, una y otra vez, hasta que por fin pudo marcharse a dormir, tranquilo.

A partir de ese día, cuando no conseguía conciliar el sueño o cuando, simplemente, no sabía qué hacer para acabar con esa sombra de la que se desprendía una y otra vez, abría el libro en cuestión. Lo leía poco a poco, como saboreándolo, viviendo cada instante. Y cuando llegaba al relato de 'La noche', cuando leía aquello de 'tengo una mujer atravesada entre los párpados' lo recordaba todo.

Y se tiraba de nuevo en la cama y dormía con una sonrisa de oreja a oreja, y soñaba... y veía momentos pasados y momentos que quedaban por venir y viajes en el horizonte y paseos en metro (con guitarra y armónica) y...".

domingo, agosto 10, 2008

"A base de...".

"Llegó a su casa, a la casa de aquel amigo que tantos años había visto sus lloros, sus desengaños, sus pequeñas problemáticas... y le contó como se sentía. Él esperaba un amigo compasivo, como antaño, que le quitara responsabilidades, que le dijera cuánta lástima sentía por él, que le mostrara el camino...

Sin embargo, no encontró nada de eso; por el contrario, vio el rostro de un amigo serio, que le dijo todo lo que no quería oír, que le echó en cara todo lo ocurrido, porque él ya sabía que iba ser así, que le recriminó el no haber sabido tomar las riendas de su vida, adelantarse a los acontecimientos, ni haber utilizado los viejos errores como parches fuertes que le ayudaran a atravesar los senderos por los que le llevaba su vida.

Y, para acabar, le gritó, le insultó, le hizo ver que había sido un idiota por pensar que todo aquello era para él, por creer de veras que no era un infeliz, por no querer ver la cruda realidad.

Cogió una piedra, rompió el espejo y salió corriendo.

Y decidió, a pesar de todo lo que le había dicho ese viejo amigo que tan bien lo conocía, seguir viviendo a base de mentiras, a base de vasos y vasos de whisky, que le mantuvieran alejado de aquel espejo, a base de palabras amigas y de hechos traidores que, una vez más, pasaría por alto...".

sábado, agosto 09, 2008

"Saint-Lazare - Olympiades"

"Los vi nada más subirme en el metro, en la linea 14, en la parada de la Gare de Saint-Lazare. Estaban sentados uno junto al otro: él era grande, moreno, tenía barba de tres días y reposaba la cabeza en su hombro; ella era también morena, un poco más pequeña, y tenía unos bonitos ojos, marrones y franceses.

La silueta que hacían era muy llamativa y no pasaba desapercibida a ningún pasajero de aquella voiture, a los que se les venían a la mente antiguos momentos felices, con otros corazones que se habían dejado querer. Sin embargo, se respiraba, al mismo tiempo, un clima dramático, y algo me dijo que aquellos dos amantes se estaban despidiendo, que sus momentos felices ya no lo eran y que habían decidido dejarse marchar...

El caso es que al llegar a la parada de Les Halles ella se incorporó, le dio un beso en la mejilla y se marchó sin mediar palabra. Cuando llegamos a la altura de Bercy, mi parada, él continuaba, abatido, en el vagón.

En ese momento pensé que quizá iría en busca de cualquier parada desde la que llegar a la Gare d'Austerlitz, y recordar, allí sentado, viendo los trenes pasar, a aquella viajera que tantas noches le había enseñado a besar...".

domingo, agosto 03, 2008

Antaño perdido, hoy (re)encontrado

Y resulta que a veces te encuentras perdido, la anomia social se apodera de ti, no ves el camino, dices no verlo, y acabas solo, tirándote de los pelos palpando una salida que no reconoces, en ese momento, como correcta.

Y te llama ella, te llama desde lejos, desde donde puede, y te tiende la mano; te tiende la mano y subes con ella a la azotea donde, mirando a las estrellas, pensáis, habláis, planeáis todos esas cosas que os quedan por hacer juntos. Y miras al día anterior, te sientes estúpido por lo dicho, por lo imaginado... Y vuelves a la azotea, te acercas, la abrazas, le das un beso...
...

Y hacemos subir la marea como si fuera la última vez que las olas rompen contra la orilla, como si fuera la última vez que te empapas las entrañas bajo una furiosa tormenta de verano, de la mano, con ella.

[Ayer fuimos devorados; pero hoy no, hoy no, hoy nos comemos el mundo... y juntos nadie nos va a parar]

lunes, julio 07, 2008

"Inmortales"

"Y la citó tres horas después de haberla dejado en ese mismo portal, después de una noche de risas, paseos, vuelos, horas interminables... Y puso su despertador tres horas después, para acercarse a su portal y decir hasta luego. No dijo nada, no podía ni intentarlo, cuando la miraba, cuando la besaba mientras se escondían del frío en su edificio, se le caían las lágrimas. Se le caían porque no quería marcharse, porque quería estar allí todo el tiempo que pudiera, porque le gustaría esperarla todos los días cuando saliera de casa o cuando saliera de trabajar, para quemar la ciudad junto a ella.

En su lugar, ya que no se pudo despedir como le hubiera gustado, le hizo un escrito, en el que le contó todo lo que había sentido en este último tiempo, rememoró todo lo que habían hecho, y le susurró, con su escritura simple, modesta, todo lo que iban a hacer cuando él volviera, cuando se reencontraran...

Se fue a su casa, entre sollozos, como si fuera un niño pequeño al que han quitado una piruleta, o al que han echado de su columpio favorito a la hora del recreo. Llegó a su casa, se dispuso a recogerlo todo, a no dejar ni rastro de que él hubiera pasado ese año por allí. Mientras guardaba la ropa en su maleta negra, erosionada por viajes y viajes, sonó su teléfono, recibió un mensaje.

En el mensaje, ella, tendida en su cama, desde su casa, le decía lo que había sentido al leer la carta, lo que sentía cada vez que lo veía, lo que sentía a su lado... Ella en su casa; él camino al lugar del que salió tiempo atrás; los dos, separados, pero juntos, compartían sueños, sentimientos, vuelos... los dos sabían que, en un tiempo no muy lejano, volverían a estar juntos, haciendo todas esas cosas que les quedaban por hacer... sintiéndose, uno y otro, inmortales...".

martes, julio 01, 2008

"Nunca te entregues ni te apartes "

"Entonces se acordó de aquel poema de José Agustín Goytisolo, de su 'Palabras para Julia', de Paco Ibáñez, sentado, encima de un taburete de cualquier teatro, cantándolo, recitándolo a pleno pulmón, haciéndolo suyo...

Y la imaginaba tendida en su cama, mirándolo, dejándose querer; y se imaginaba a sí mismo, junto a ella, susurrándole al oído todos esos versos que un día escribió, pensando en ella, como pensaba en ese mismo instante en que la observaba tendida en la cama, en que la sentía con los ojos, con la boca, con las manos...

Y le susurraba, una y otra vez, todos esos versos, todas esas palabras, todas esas ganas de escapar que había ido reuniendo poco a poco, durante este último año a su lado...

Le susurraba todo eso, y prometía que, juntos, harían sus sueños realidad."

lunes, junio 23, 2008

"En un libro vacío"

"Hacía tiempo que lo había visto allí sentado; en aquella taberna perdida en la ciudad, perdida en una ciudad cuyas calles contaban historias de un pasado extraordinariamente mejor, de un pasado vivo, con librerías repletas, charlas interminables, intelectuales reflexionando, mentes inquietas..., se encontraba aquel hombre.

Este anciano, que parecía ya parte del mobiliario, no se apartaba de un libro gordo, erosionado por el paso del tiempo, un libro que guardaba todas las historias que contaba a los transeúntes porque a sus paisanos, quizá cansados, quizá ignorantes, no les gustaba escuchar una y otra vez las batallitas de aquel ciego que, alrededor de aquella mesa, compartía su sabiduría, su conocimiento, sus ganas de soñar...

Este viejo leía historias de un diario que relataba días y días en aquel mismo lugar, cuando todavía se respiraba vida en todas las calles, cuando las colegialas se emocionaban por encontrarse, por tercera vez en una mañana, a aquel pintor que las dibujaba pasando por delante de la iglesia, cuando aquel barbudo se sentaba en el parque a recitar poemas y enseñaba a los más pequeños juegos tradicionales, viejas canciones, viejos himnos..., cuando el consistorio era un lugar de reunión, de discusión de los temas cotidianos, y estaba vetado a toda clase de contratistas... cuando, en definitiva, a este pequeño viejo le hubiera gustado quitarse el antifaz y observar lo que ocurría a su alrededor, cuando maldecía a una ceguera que lo había acompañado desde siempre, porque no le permitía vivir aquellas calles, vivir aquella vida...

Lo único que le quedaba, años después de pasar aquellas tardes en las que se imaginaba el bullicio de las calles, las horas de diversión, las horas de revolución, era relatárselo a los nuevos, a aquellos que no podían siquiera imaginar, como tuvo que hacer él en su día, imaginárselo, cómo podían ser aquellos momentos llenos de esperanza, utopía... y cómo podía ser la mente y el corazón de aquel viejo que sabía ilustrar, con un libro abierto, vacío, blanco, entre las manos, cómo había sido todo aquello... cómo le hubiera gustado que fuera".

miércoles, junio 18, 2008

"Tonalidades"


"Pensó en que hace algún tiempo las cosas eran como este cuadro de Rembrandt: lleno de tonalidades oscuras, tempestades, esperanzas inexistentes, callejones sin salida...

Sin embargo, ahora, que ese encontraba mucho mejor, que pasaba una etapa buena, seguía valorando este cuadro en su justa medida. Lo tenía en su ordenador, como fondo de escritorio, para no olvidar su pasado y para imaginarse un presente y un futuro en el que las tonalidades no fueran horribles, en el que los vientos fueran brisas a la orilla de cualquier playa, en el que las esperanzas y utopías fueran realidades, en el que los callejones sin salida se convirtieran en autopistas al infierno o en escaleras al cielo...".

domingo, junio 15, 2008

"Juntos"

"Sentía en sus entrañas que algo no iba bien en sí mismo, sentía que debía buscar y encontrar el mínimo detalle a todo. Pero también se sentía mal por ser así; en ocasiones, en la soledad de su pequeña habitación, encerrado en unas cuatro paredes llenas de cuadros subversivos y de versos de sus divinidades literarias, se culpabilizaba por sentirse mal, por exigirse a sí mismo, y a los demás, demasiado...

Y éste era el principal problema que tenía: su continuo interés por buscar lo negativo, por saber encontrar lo malo. Y vaya que si lo encontraba, lo encontraba, lo pregonaba... Era un buscador de verdades, y un destructor de sueños... Y sabía que eso sería su perdición, respecto a sí mismo, respecto a los demás, respecto a ella...

Porque en la soledad de su habitación, en la que un pañuelo de Ernesto Guevara le miraba fijamente empujándolo hacia delante, obligándole a vivir, obligándole a revolucionar, pensaba en que no era normal lo que le ocurría, no era sano esa forma de ver las cosas, no le ayudaría a conservar todo lo que había conseguido...

Así que cogía una de esas 'biblias' de la estantería, escritas por cualquier uruguayo con pluma afilada, las cogía y las devoraba, como había hecho tantas otras veces. Pero esta vez era distinto, esta vez las devoraba, las hacía suyas, creía en lo que decían sus versos, lo ponía en práctica: cantaba a la vida, a las ganas de vivir, de desfogar... esta vez, levantaba las persianas y dejaba entrar la luz en su caverna...

Y se acercaba a aquella muchacha, tendida en su cama, expectante, y le susurraba al oído: 'Haré lo imposible para que la realidad supere, incluso, a tus sueños...'. Y, juntos, volaban...".

viernes, junio 13, 2008

"La revuelta"


"Se conocieron un día cualquiera del mes de mayo del 68: ella, una niña bien venida a menos estudiante de medicina que decidió unirse a los acontecimientos, él, un filósofo joven y melenudo, que escribía en la pared unos versos de André Breton que rezaban: 'La revuelta y sólo la revuelta es creadora de la luz, y esta luz sólo puede tomar tres caminos: la poesía, la libertad y el amor'.

Y en eso se encontraba cuando aquella pequeñoburguesa, revolucionaria de corazón, se le acercó y le preguntó sobre qué sabía de poesía. Él, orgulloso, seguro de sí mismo, respondió: 'Lo sé todo. Si quieres te lo enseño...'.

Aquella invitación, casi en broma, casi por salir del paso, por no hacer un feo a una compañera de batallas, se convirtió en su condena... Se convirtió en su condena vitalicia, porque, sin saberlo, acababa de entrar en un callejón sin salida, como la revolución, del que no podría dar marcha atrás...

Decidieron, por lo tanto, hacer caso al mandamiento de Breton, y darse a la revuelta, a la revuelta revolucionaria, revuelta de justicia, de igualdad, de paz; darse a la revuelta de la poesía, de la lírica, de los sentimientos a flor de piel; y darse, en definitiva, a la revuelta del amor, del amor en las barricadas, en la arena bajo los adoquines, en las clases ocupadas de la Sorbona...

Decidieron darse a la revuelta, seguir la luz y encontrar el camino que llevaban tanto tiempo buscando...".

jueves, junio 12, 2008

"¡Yo fui, yo soy, yo seré!"



"El liderazgo ha fallado. Incluso así, el liderazgo puede y debe ser regenerado desde las masas. Las masas son el elemento decisivo, ellas son el pilar sobre el que se construirá la victoria final de la revolución. Las masas estuvieron a la altura; ellas han convertido esta derrota en una de las derrotas históricas que serán el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y esto es por lo que la victoria futura surgirá de esta derrota.'¡El orden reina en Berlín!' ¡Estúpidos secuaces! Vuestro 'orden' está construido sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!"

lunes, junio 09, 2008

"La noche estrellada" (Van Gogh)


"Perderse una noche como ésta con ella... la estrella que iluminaba su camino..."

viernes, junio 06, 2008

"En aquel parque"

"Un día cualquiera, sentado en el banco de aquel parque al que se había acostumbrado a ir durante el último año, reflexionó sobre todo lo que le había acontecido en un período de tiempo tan corto: rememoró, en primer lugar, su llegada; una llegada cargada de nostalgias por lo que quería vivir, y una despedida que se le hizo mucho más amarga de lo que hubiera imaginado.

Rememoró sus primeros y tan ansiados momentos solo, completamente solo, sin conocer a nadie, disfrutando de una soledad que llevaba demasiado tiempo esperando. Y así pasó el tiempo, y conoció a nuevas gentes, gentes que no le trataban como a un conocido, pero a la vez extraño, gentes que le abrieron las puertas de sus vidas, y le dejaron compartir... Le dejarón compartir y aprender lo bien que se está acompañado, de amigos, de amigos de verdad, y lo bien que se está solo, cuando se sabe que se tiene alguien cerca, en el que apoyarse en los malos momentos...

Pensó también en todos aquellos lugares que había conocido, en las viejas librerías que había descubierto y los rincones por los que se había perdido... Le gustaba pensar que, de una forma u otra, había encontrado otra casa, lejos de la suya, otro pueblo, distinto del suyo, en el que podía tratar con el encargado del bar al que acudía normalmente como si fuera un amigo de toda la vida, o con el librero que le enseñaba qué novedades había en la sección de 'Autores subversivos' o con cualquier otra persona de esas que estaban en su vida cotidiana como si hubieran estado siempre...

Y, por último, pensaba en aquella chica que había conocido allí mismo, con la que había estado en aquellas cafeterías, aquellas librerías, aquellas playas infinitas... Revivía, sentado en aquel parque, esperando a que ella llegara, todo lo que habían vivido juntos, todo lo que querían vivir juntos, todo lo que les quedaba por rememorar... juntos...".

lunes, junio 02, 2008

"A bote pronto"

"Así, de buenas a primeras se le podían ocurrir muchas cosas: empezando por lo más simple y lo más banal de todo, que no tenía ninguna gana de cumplir con sus responsabilidades; esto, quizá, venía derivado de las nuevas circunstancias en las que se encontraba, porque hacía tiempo que esperaba algo tan grande como lo que estaba viviendo, y no quería desaprovecharlo.

Además, sabía que no tenía mucho tiempo, que la libertad de la que había venido disfrutando era caduca, y que en breve tendría que volver a la rutina del laberinto del que había escapado tiempo atrás, buscando nuevas metas, nuevos objetivos, nuevos sueños... como los que estaba viviendo.

También había que tener en cuenta otros hechos que ocurrieron en su mente y en su entorno dejando a un lado lo ocurrido durante el último mes; hay que tener en cuenta que un día se levantó de la cama y vio las cosas de un modo distinto, sintió la necesidad de llevar a la práctica todas esas ideas que tenía en mente, sintió la necesidad de ser coherente con esas filosofías literarias con las que decía estar de acuerdo, quiso darle un sentido a lo que estaba haciendo que fuera más allá de los éxitos banales a los que siempre había estado acostumbrado...

Quiso, de una vez por todas, sentirse bien consigo mismo; vivir la vida, a su modo, y todo lo que pudiera; sentir en sus entrañas que lo que estaba haciendo, que lo que estaba viviendo, fuera lo correcto o no, era lo que él realmente deseaba...

Consiguió, a pesar de no haber creído demasiado en sus posibilidades, dejar de buscarle "tres pies al gato", relegar las nostalgias sobre lo que podía haber sucedido a un lado y soltarle a la vida, así, como si tal cosa, que no le tenía miedo...".

sábado, mayo 17, 2008

"Revelación"

"Quizás era cierto que no le creía cuando él desnudaba sus entrañas ante ella; quizás a aquella muchacha le parecía demasiado humano, real, como para que fuera cierto.

Pero la realidad era tal y como él se la había explicado; lo cierto es que él no mentía cuando le contaba todo lo que sentía, cuando, recostado en sus rizos, le narraba lo que le pasaba por la cabeza cada tarde, cuando quedaban en la parada del bus, cuando iba a buscarla a casa... lo que todo eso significaba para él.

Porque él empezó todo como empiezan estas cosas: la vio un día, hablaron, empezaron a caerse bien... lo que ocurre en estos casos. Sin embargo, un día descubrió que había algo más, descubrió que no se trataba de una simple tontería achacable a las hormonas.

Aquellas tardes (de lluvia), por la ciudad, con aquella muchacha, fueron su salvoconducto, y un día comprendió que las necesitaba, las tardes y la compañía; tenía necesidad de algo así, tan grande, tan importante, que le ayudara a olvidar otras tardes de antaño, más grises, más tristes...

Comprendió, al fin, que la había encontrado; había encontrado a la chica que siempre había tenido en mente, la chica que le hiciera ver las cosas de una forma más simple, la chica junto a la que esquivar los obstáculos del camino...

Con ella supo que la vida no es tan oscura ni malvada como la pintan, y que, en ocasiones, sabe darte increíbles oportunidades que, al menos nuestro personaje, no estaba dispuesto a desaprovechar...".

miércoles, mayo 14, 2008

"Escapando de calle Melancolía"

"De repente se puso a pensar en todo lo que le estaba ocurriendo, en la felicidad que vivía en todos aquellos momentos inolvidables para él, comprometidos, en los que se perdía por las noches, al llegar a casa.

Y pensó si alguna vez se había sentido tan sumamente bien consigo mismo, con los demás, con todo... Algún momento tenía que haber, en su recuerdo, pero él no alcanzaba a rememorarlos, a revivirlos.

A pesar de todo, esta felicidad le llevaba a pensar en lo que podría pasar en un tiempo futuro, le llevaba a pensar en la posibilidad de que, si recaía, aquella calle Melancolía se le hiciese más profunda, más oscura, más intransitable... de lo que lo había sido en su día.

Pero ya pasó mucho tiempo, en aquella calle escondida de su mente, conoció sus esquinas, sus bares, sus gentes... y aprendió mucho. Aprendió, entre otras cosas, que cualquier tiempo pasado no fue mejor, y que la nostalgia inducida no era buena.

Aprendió a ver, en aquella muchacha tímida, bonita, comprometida, el pasaporte a sus sueños, su escalera al cielo, su compañera.".

sábado, abril 19, 2008

"El silencio"

"Ellas pertenecían a la generación del silencio, a aquella generación que había sido obligada a callar. Para no empeorar las cosas, les dijeron. Y parece mentira que ese "no empeorar las cosas" fuera el yunque que tuvieron que llevar a lo largo de sus vidas (y que aún hoy perdura).

Muchas historias se perdieron por el camino, muchos momentos que, buenos o malos, hubiera estado bien oírlos contar, para no olvidarlos, más que nada, y para no repetir los errores del pasado, que en la generaciones venideras tendemos a repetir...

Ahora es cuando tenemos que destapar todo eso, y seguir para delante. Ahora es cuando debemos hacer honor a todos aquellos que durante la Generación del Silencio vivieron oprimidos, recluidos, desesperados, desesperanzados... Ahora es el momento de poner punto y final a aquella etapa, y comenzar a hacer ruido.

Pero un ruido con fundamento, un ruido que nos enseñe lo que aquellos no pudieron enseñarnos y que nos diga qué es lo que tenemos que hacer en este nuevo camino. Un ruido que no tenga miedo a nada ni a nadie; un ruido que venga a ser el principio de un himno, de un himno que acompañe a todas aquellas obras que quedan por hacer, a todas aquellas conciencias que quedan por remover, a todos los que ponemos todo nuestro empeño en que así sea...

Y el silencio, dejémoslo para aquellos que hablan y hablan, pero que no tienen nada que decir, nada que aportar... Para aquellos a los que más les valdría permanecer callados y parecer estúpidos, que hablar y despejar todas las dudas...

Entre todos, debemos poner las cosas en su sitio... Y remover, remover muchas conciencias..."

viernes, abril 18, 2008

"Póker de ases"

"Parece mentira la satisfacción que se siente en el momento de llevarlo a cabo; parece mentira que un simple acto sea capaz de cambiar nuestro punto de vista acerca de muchas cosas. Al menos esto era lo que pensaba él cuando se acercó a ella y se lo dijo. No se lo dijo directamente, habría sido muy valiente por su parte, y no estaba la situación como para hacer esfuerzos excesivos.

Fue más sutil que todo eso, y jugó sus cartas lo mejor que sabía. La verdad es que era una de sus primeras partidas, e intentó utilizar los ases que tenía en la manga (que eran muchos) de la mejor manera posible... Barajó sus posibilidades, puso cara de póker, y fue al 'todo o nada'. Los contrincantes parecían fuertes, pero en realidad no lo eran; creían saber tirarse faroles, pero él, recluido, como pasando desapercibido, controlaba la partida...

Esa última jugada fue la que marcó la diferencia, fue la que hizo que nuestro personaje sintiera un alivio por todo su cuerpo, y marchara para casa tranquilo... Había ganado aquella partida y eso le bastaba. Sabía que quedaban muchas otras, y que llega un momento en que los ases escasean y hay que saber cómo reaccionar. Pero eso no le importaba.

Le servía con ver la cara de ella cuando le sorprendió con aquel poker de ases. Él había cumplido; ahora era decisión de ella, jugar o no otra partida..."

jueves, abril 17, 2008

La noche (Eduardo Galeano)


"N
o consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta."

martes, abril 15, 2008

"A probar suerte".

"Todo en su calle era oscuro: sus vecinos no saludaban al verlos pasar, tan solo giraban la cabeza hacia un lado, disimulando, dando a entender que su presencia les incomodaba; los niños se refugiaban en casa y los viejos del barrio los miraban con desdén, como diciéndoles que sobraban, que allí no eran bienvenidos, y que ya había llegado el momento de marcharse.

Así les ocurrió en los distintos lugares a los que se desplazaron, buscando un sitio en el que por fin fueran aceptados y así poder empezar una nueva vida. Transitaron mucho, durante largo tiempo, y conocieron muchos sitios, de los que fueron cogiendo sus costumbres, sus hábitos y de los que se enriquecieron (y a los que enriquecieron), pero no llegaban a encajar...

En aquellas noches de soledad, el grupo se reunía junto a la hoguera; los mayores contaban historias de un pasado mejor que nunca tuvo lugar, y sacaban las guitarras, hacían canciones, bailaban, bebían, y compartían... En aquellas noches infinitas y eternas, soñaban con nuevos mundos, mundos mejores, con mejores gentes, con mejores oportunidades... Soñaban, en definitiva, con que a la mañana siguiente, nada más levantarse, no tendrían que recoger el campamento, salir de la ciudad, e instalarse en otro lugar, a probar suerte...".

"¿Solo?"

Necesitaba un día de descanso, de relax; un día para él solo, en el que perderse por la ciudad, tirarse en el verde y escribir...
Así que decidió hacerlo; llamó a un par de amigos con los que había quedado hace tiempo para ese fin de semana, con los que ya había decidido "quemar" otras ciudades, otros bares, otros destinos...
Ellos aceptaron de buen grado su negativa, su traición, aunque se sentían resentidos, y con razón, del plantón que les acababa de dar; incluso él también se sentía un traidor porque creía que no debía romper sus promesas, y menos con sus amigos de toda la vida a quienes tanto les debía.
Sin embargo, les deseo suerte para el viaje, y colgó el teléfono.

Ese mismo viernes, salió a recorrer la ciudad. Salió con la certeza de que no quedaba un solo conocido que le pudiera distraer de su cometido; salió con la esperanza de encontrarse totalmente solo, entre un montón de gente, y de replantearse todas las cosas que le habían preocupado durante los últimos días. Estuvo en la playa, corriendo un rato, leyendo otro, observando el ir y venir de las olas... Recorrió librerías nuevas y ocultas; entró en cafés abarrotados de gente, llenos de humo, en los que se sentía realmente bien, al no ser reconocido.

Cenó en el paseo de la Playa; desde allí, observó durante un rato a toda la serie de parejas que miraban el mar, a los chavales que corrían hacia casa, esperando que no fuera demasiado tarde y que sus padres ya estuvieran en la cama.

Pagó, dejó propina y decidió marchar hacia el acantilado.
Allí, sintiendo el viento, el frío, la soledad y la tan ansiada libertad, gritó; gritó, hasta que no pudo más.

De repente, de detrás de un árbol, apareció una figura. El caso es que aquella chica le resultaba familiar, no era la primera vez que la veía, no era la primera vez que se la encontraba en aquel acantilado compartiendo soledades. Hablaron un rato, cantaron, gritaron juntos... proclamaron revoluciones...

A partir de entonces, cada viernes, cuando sus colegas le hablaban de ir a alguno de esos baretos que tanto le gustaban, siempre les respondía lo mismo: "Mañana quedamos, que hoy tengo ganas de estar solo".

lunes, abril 14, 2008

III República


Camus dijo: "Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado".

Ya llovió desde aquella derrota; ¿no es hora de que podamos decidir?

domingo, abril 13, 2008

"Viento del pueblo".

"En la plaza de Orihuela, aún lloran al poeta. Aquel poeta miliciano, con lápiz y fusil. Descansa ya niño yuntero; descansa que sopla el viento. Descansa, y no tengas miedo, porque somos leones y jamás, jamás seremos ganado".

EL NIÑO YUNTERO

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
resuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.


Este poema interpretado por Víctor Jara: http://www.youtube.com/watch?v=rHlOOhf9woY


En estas fechas, in memoriam, Miguel Hernández.

lunes, abril 07, 2008

"Zona cero"



"Pequeña gran superpotencia despiértame y dime que las cosas va a marchar bien.
Que sembrarás de flores toda la ciudad. Que me harás temblar... / Salgamos a la calle bien temprano para gritar que en nuestro nombre nunca deberán cortar las manos que sembraron, que dieron calor...".

viernes, abril 04, 2008

"Piedra tras piedra"

"Pasando noches en vela, creyendo no ser capaz de conseguir todo lo que se proponía, se sentaba en el sofá, cansado, pensativo, buscando la salida de aquella situación... No entendía cómo ni por qué, no podía entender cómo había tropezado con esa terrible piedra que siempre se le cruzaba en su camino y que, como un buen ser humano, nunca veía.

Un día, decidió levantarse de la cama, perder el miedo a ser visto, no temer jamás a la vergüenza, dar a entender a los demás que no le importaban lo que pensaran... Decidió pensar en sí mismo, seguir lo que le dictaba su conciencia y sus entrañas y no atender a las consecuencias. Decidió dejarse llevar, que era como pensaba que debería haber hecho mucho tiempo atrás, cuando se encontró con esa piedra por primera vez, cuando probó de cerca el sabor de esa tierra mojada, cuando se encontró por primera vez verdaderamente solo, sin saber qué hacer, sin nadie que lo ayudara...

Al acordarse de aquellos momentos decidió no permitirlo, decidió coger el toro por los cuernos, y comandar las acontecimientos... Decidió, en definitiva, salir del agujero, salir de la caverna, e interpretar y disfrutar de la luz, de la esperanza y de la libertad."

miércoles, abril 02, 2008

"Atreverse"

"Atreverse a intentarlo... ¿Atreverse? Aquella palabra sonaba bien, parecía coherente, cuando sus allegados se la repetían una y otra vez. Él, racional, entendía sus argumentos, comprendía que no perdía nada por intentarlo, y se marchaba con las cosas claras. El problema venía cuando llegaba a casa; allí, en la soledad de su habitación, no lograba recordar las razones por las que "atreverse" sería lo idóneo.

En aquellos momentos, perdido, algo se rompía dentro de él; su contradictoria concepción que tenía de sí mismo, entre pragmático e idealista, no tenía razón de ser...
Desnudo con su soledad, le daba vueltas a la cabeza, pensaba en las broncas de sus amigos a la mañana siguiente cuando le preguntaran si lo había hecho, si se había atrevido, y él respondiera, avergonzado, que no; pensaba en qué estúpido comportamiento adoptaría cuando se encontrara de bruces con su silueta al cruzar el pasillo...

Sin embargo, lo que más le perturbaba era otra cosa: algo se le removía en las entrañas al reflexionar sobre su actitud, al entender que no perdía nada por intentarlo, que sería un completo idiota si no se lo contaba, pero no podía...

Se quedó tirado en el sofá, pensativo, mirando a una televisión apagada, y apurando una cerveza que saboreaba como si fuera la última.

A la mañana siguiente, de camino, se la encontró en el autobús... Hablaron de pequeñeces, del tiempo, de los viajes que habían pensado hacer durante las vacaciones, de lo jodidos que eran los lunes... Ella hablaba, él asentía, mientras en su cabeza volaban pensamientos: "Díselo", "No tienes nada que perder, no seas tonto".

Armándose de valor, enrojecido, sin atreverse a mirarle a la cara, le soltó todo lo que pensaba, todo lo que sentía, todo lo que le había perturbado durante tanto tiempo.

Una pena, sin embargo, que Afrodita estuviera ocupada con un Dios del Olimpo, y no le pareciera oportuno dejarlo todo por un simple mortal..."

lunes, marzo 31, 2008

Espejos

Nuevo libro del grandísimo Eduardo Galeano. Seguro que no decepciona. Aquí va un fragmento del mismo. A disfrutarlo:

En 1493, el Vaticano regaló América a España y obsequió el Africa negra a Portugal, “para que las naciones bárbaras sean reducidas a la fe católica”. Por entonces, América tenía quince veces más habitantes que España y el Africa negra cien veces más que Portugal.

Tal como había mandado el Papa, las naciones bárbaras fueron reducidas. Y muy.

domingo, marzo 30, 2008

"Música y flores por la mañana"



"A la tarde llegó un mensajero con pasamontañas, diciendo que traerá música y flores por la mañana".

"En Peumayén..."



"Hoy ceno contigo, hoy revolución".

Gracias.

viernes, marzo 28, 2008

"Ya ves"



"si hoy se cae la Habana, ¿el día de mañana quién será nuestro dueño? - Y mientras tanto, si arde Lacandona si Marcos abandona, ¿quién será nuestro dueño?".

jueves, marzo 27, 2008

"Me basta"




"(Escucho tu silencio. Oigo constelaciones: existes. Creo en ti. Eres. Me basta)".

miércoles, marzo 26, 2008

"Vine del norte"



"Se abrirán las grandes alamedas, por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor".

[Ojalá el sábado sea así...]

martes, marzo 25, 2008

"Palabras para Julia"



<<Siempre acuérdate, de lo que un día yo escribí, pensando en ti, pensando en ti... como ahora pienso>>

lunes, febrero 25, 2008

"A la vuelta de la esquina"

"A la vuelta de la esquina, de un barrio al que juró que jamás volvería, se la encontró. Ella estaba allí, como siempre se la había imaginado, rota, por los quebraderos de la vida, sola, por aquel hombre que la olvidó.

Él pasó sin hacer ruido, disimulando, como si no se inmutara: aquella mujer tenía un parecido especial, se parecía a la mujer que en esa misma calle cuatro años antes, en un día de perros, lo había condenado al fracaso, a la soledad, al destierro... Le recordaba tanto a esa mujer, que hizo un amago de burla, como queriendo resarcirse de todo el daño sufrido...

Esa misma noche, mientras dormía, tenía en mente a aquella mujer, en los suburbios de la vida. En sus sueños, cada vez que daba la vuelta a la esquina, volvía cuatro años atrás, rememoraba viejos pinchazos en un corazón antaño fuerte, un golpe tan fuerte que acabó con él... Rememoraba, como si lo estuviera viviendo en ese mismo instante, la cara de asco de su asesina, subiéndose en otro coche, marchándose hacia otro destino, y gritándole desde lejos: NO."

viernes, febrero 22, 2008

"Aún así..."

"Un día, el ingenuo en cuestión, descubrió que lo que le habían dicho era verdad: que jamás la habían regalado nada, que todo lo había conseguido por sus propias méritos, que no era inferior a los otros...

Un buen día descubrió que podía conseguir grandes cosas, y que estas cosas, no le eran concedidas como gracias, por favoritismos varios, sino que eran realmente merecidas...

Un día, rompió con esa idea de sumisión, de agradecimiento perpetuo, de piedad ante el superior... También rompió con ese sentimiento de inferioridad, esa inseguridad, ese <porque me infravaloro sin piedad, y sin motivos para ello>.

Un buen día, con su humildad enfermiza característica, comenzó a creer en sí mismo, en sus posibilidades, en que sus recompensas era, en realidad, merecidas...

En aquella ocasión, toda parecía que había cambiado, dentro de él, que aquel individuo menudo, con ojos llamativos, y un autoestima en niveles negativos, había dado un paso hacia delante, un paso para bien...

Aquel día, en que todo "cambió", se sintió entre mucha gente: admirado y felicitado por unos, envidiado y criticado por otros... Las autocríticas destructivas habían acabado (¿o quizá no?), y se daba baños de masas...

Sin embargo, entre toda aquella gente, seguía estando solo... La autodestrucción, el sentimiento de culpa, la soledad... hicieron un amago; pero no se fueron..."

sábado, febrero 16, 2008

Un fantasma

"Llevo días viendo cómo se acerca... poco a poco, haciéndome creer que ya lo había vencido, que ya lo había dejado agotado, que ya no se podría apoderar de mí ni una sola vez más...

Me ha hecho recordar el pasado, aquellos momentos malos que creí haber dejado atrás aquel 30 de Septiembre, cuando marché, deseando olvidarme de aquellos lugares en los que lo había pasado tan mal...

Todo parecía que había cambiado: otro lugar, otras personas, otro ambiente... Todo indicaba que nada podía ser lo mismo, que lo habíamos conseguido...

Pero ahora sé la verdad, que, a pesar de todo, nada, absolutamente nada, cambia... Son otras personas, son otros lugares, son otras situaciones, pero la esencia es la misma...

Por fin sé que ese fantasma ha vuelto, y que, por desgracia, está aquí para quedarse... Lo sé, estoy solo..."

martes, enero 29, 2008

"Mientras podáis..."

"Coged las rosas mientras podáis / veloz el tiempo vuela. / La misma flor que hoy admiráis, / mañana estará muerta..."

Levántate del asiento, escapa de esa aburrida y teórica clase. Sal a la calle, conoce gente, mira más allá de ti mismo... Rompe con el etnocentrismo, ten claros tus principios, ponte una meta, alcánzala...

Escoge qué personas son las adecuadas para ti, escoge quiénes quieres que sean adecuadas... No des por hecho absolutamente nada. No dejes que, analfabetos funcionales, te digan lo que debes o no debes hacer...

Respeta a los demás, como te gustaría que te respetaran... Vete a lo tuyo, sin hacer daño a nadie más... Te encontrarás con muchos a los que no les guste tu forma de ser, tu forma de diferenciarte de las demás "ovejas": que te sean indiferente...

Viaja, conoce, investiga, aprende, experimenta, valora, critica, autocritícate, duda... Prueba, vive al día, no lo dejes todo para mañana, sé cómo realmente quieres ser...

Coge un lápiz y una libreta; coge una guitarra, atrévete; coge un pincel, déjate llevar...

Y no olvides que "prosigue el poderoso drama, y que tú puedes contribuir con un verso...".

Whitman, in memoriam

jueves, enero 24, 2008

Que caigan...

"Que caigan los genocidas, los fundamentalismos de todo tipo, que caiga esa preponderancia del etnocentrismo occidental...
Que florezcan las canciones, que florezca la utopía, que llenemos el camino de flores, que las espinas no agranden la herida...

Que no nos vendan la moto, que no se rían de nosotros, que miremos más allá de nuestras narices, que no permitamos que nadie se mire el ombligo, que no lo hagan en nuestro nombre...
Que cojamos el toro por los cuernos, que vivamos la vida que queremos vivir, que no permitamos que nos digan lo que es "mejor" para nosotros...

Esperemos que caigan los muros, que acabe el genocidio contra los palestinos, que tengan el derecho legítimo de desarrollarse como pueblo; que los saharauis puedan volver a "plantar su jaima en la playa", que nunca más les quiten el mar; que el Sur pueda pasar al Norte, que ya valió de colonialismos...

Que caigan los que crearon las diferencias, que caigan..."

Nostalgia

"Recuerdos de un mundo pasado, recuerdos de un mundo mejor...
Recuerdo que yo me comía el mundo, recuerdo que aquello te gustó...
Recuerdo el día en que nos conocimos, cómo me miraste, cómo te observé... cómo nos comíamos con los ojos...
Recuerdo cuando empezamos a quedar, con el pretexto de una nueva amistad, con el pretexto de estudiar, queriendo algo más...
Recuerdo aquellos bares, aquellas canciones, aquel día con aquellos versos...
Recuerdo aquellas mañanas, aquellas tardes, aquellas noches... tú y yo juntos... solos... el uno con el otro...
Recuerdo las burlas de mis amigos, recuerdo las críticas de tus amigas... Recuerdo que todo cambió aquel día...
Recuerdo cómo pasaste a ser parte de mí, recuerdo cómo aprendí a sentir...

Recuerdo perfectamente ese sueño; recuerdo que la nostalgia, cuando no es de verdad, duele más y más...
Te recuerdo a ti, me recuerdo a mí: recuerdo aquel "nosotros"...".

miércoles, enero 09, 2008

De cosas divinas va el asunto...

Pongamos el caso de que la semana que viene, se convoca una manifestación; se convoca una manifiestación por parte de un partido político comunista; salen a la calle, de forma legítima, a protestar por el amarillismo del Gobierno. Al finalizar la marcha, después de que un "barbudo bohemio" lea el manifiesto, se enciende una gran pantalla, delante de todos los manifestantes... En ella aparece Fidel, junto con Chávez y Evo, diciéndole al presidente del Gobierno de España lo que debe hacer...
Imaginemos ahora las portadas de los periódicos del día siguiente, imaginemos los telediarios, imaginemos al lider de la oposición exigiendo a Zapatero que responda ante la intromisión de líderes extranjeros (en palabras de Acebes serían déspotas, pancarteros y titiriteros) en los asuntos de un país. Toda la sociedad española se echaría las manos a la cabeza por tolerar que "los contestatarios ex-colonizados" se atrevieran a cuestionarnos a nosotros...

Pues bien, eso mismo ocurrió en la Plaza de Colón cuando apareció por la tele el Papa, jefe de Estado de una teocracia, atreviéndose a decirnos cuál debe ser nuestro modelo de familias o cuáles son nuestros derechos como personas. Sin embargo, ningún periódico se alarmó por la intromisión papal en los asuntos españoles, ninguna tele tildó a Ratzinger de déspota, y ningún Rajoy, ningún Acebes culpó a ZP por el hecho de que los "titiriteros eclesiásticos" se le suban a la chepa...

Hipocresía, es la palabra que los define: a esa oposición cuyas meadas fuera de tiesto no nos deja ver lo que de verdad está mal (porque hay muchas cosas mal) de la gestión, como les gusta denominarlo a los políticos, de Zapatero; a esa jerarquía eclesiástica que, a pesar de recibir mucho dinero del Estado, con Zapatero también, siguen con su empeño reaccionario, ultraconservador, de creerse amos y señores de la viña del Señor...

PS: pero lo más preocupante de todo es que, con esta rabia que me entra cada vez que veo tantísima "caspa" por la televisión y tantísimo bloqueador del lento y necesario cambio social, estoy empezando a pensar en la idea del voto útil... He descubierto facetas nuevas en mí; ¿a quién debo darle las gracias? ¿A Rouco? ¿A Ratzinger? ¿A Marianico quizás?

martes, enero 08, 2008

A seguir...

A continuar como hasta ahora, al pie del cañón, replanteando lo que haya que replantarse, sin ningún miedo a hacer borrón y cuenta nueva y dispuesto a exprimirme tanto este año como este mes, que ya toca, al 100%. Por otro lado, este parón consumista-navideño-"solidario" me ha servido para valorar todo lo que ya tenía, todas esas personas que por h o por b están ahí desde hace tiempo, y valorar también, cómo no, a los nuevos, a todos los que están entrando en mi vida a los que también les estoy cogiendo cariño...

Nos espera un mes y medio completo; la única luz de la noche que veré en este mes será la del flexo; y la única música que escucharé será el magnífico jazz de Ray Charles, Ella Fitzgerald y el gran Satchmo (alternando con alguna del Serrano, y los pájaros de Sabina-Serrat).

Va a ser un mes de repliegue; estoy dispuesto a conseguirlo, no porque la sociedad me obligue a ello, sino porque es una meta que yo me he planteado cumplir y espero que así sea...

Sería absurdo finalizar la primera entrada del 2008 con deseos para el año nuevo y "objetivos" que cumplir; lo único que destacaría es que me gustaría que mis acciones, y mis pensamientos, sigan el guión establecido por mis principios que, por fortuna o por desgracia, siempre me han acompañado...

Por mi parte, hasta la próxima historia de amor-desamor; hasta el próximo recuerdo nostálgico que quizá ocurrió...